PICANTE

Cuando quienes deben proteger llaman a la violencia, el escenario se oscurece

RD está fea: Mucho ruido y poca solución. Tránsito en caos, inseguridad desbordada y microtráfico creciendo, mientras el país reclama autoridad, resultados y respeto a la vida.

Buenos días…

Quienes están llamados a garantizar la vida, proteger al ciudadano y hacer cumplir la ley no pueden convertirse en promotores de la violencia.

 El caso de Julián Oro Duro y el asesinato de su esposa, Zeneida Socorro Castillo, ha avanzado significativamente. La Policía Nacional informó el arresto de los cuatro señalados en la investigación y ha recuperado dinero y otros objetos relacionados con el caso.

Hay que reconocer el trabajo investigativo realizado hasta ahora. Cuando se quiere, se puede.

Y hay algo todavía más importante. En este caso no fue necesario convertir la persecución en una sentencia de muerte en la calle.

La investigación avanzó mediante apresamientos y procedimientos judiciales. Esa es la vía que corresponde en un Estado de derecho.

Porque, sin más vueltas, el artículo 37 de la Constitución dominicana es claro, clarísimo: el derecho a la vida es inviolable y no puede establecerse, pronunciarse ni aplicarse la pena de muerte.

Por eso resulta preocupante cualquier discurso que pueda interpretarse como una invitación a responder con mayor violencia.

La seguridad ciudadana necesita firmeza, sí; pero también necesita investigación, inteligencia, prevención, captura de los responsables y justicia. Criminales vivos, corrupción investigada y justicia aplicada. Ese debería ser el camino.

Y hablando de resultados, a la alcaldesa de Santo Domingo Norte, Betty Gerónimo, y al alcalde de Santo Domingo Este, Dio Astacio, hay que medirlos por las calles y los barrios, no solamente por las redes sociales.

Porque cuando las calles están llenas de hoyos, cuando el tránsito se convierte en una pesadilla y cuando los problemas básicos siguen esperando soluciones, la propaganda digital no tapa el agujero.

  • ¡Cuántas negligencias!
  • ¡Cuántas deficiencias!

En buen dominicano: mucha espuma y poco chocolate. Brillar en las redes es fácil. Lo difícil es brillar en las calles, en los barrios y frente a los problemas cotidianos de la gente.

En el escenario internacional, Donald Trump mantiene abiertos canales de diálogo con China y ha expresado interés en retomar el contacto con el líder norcoreano Kim Jong Un, aunque Pyongyang no ha aceptado hasta ahora una nueva reunión.

Mientras tanto, el presidente estadounidense recibe en Washington al líder chino Xi Jinping en una cumbre marcada por comercio, tecnología, inteligencia artificial, Taiwán y la guerra en Irán.

Pero el tablero del Medio Oriente sigue siendo una de las mayores fuentes de tensión para Washington. La guerra y las dificultades alrededor del estrecho de Ormuz han provocado fuertes movimientos en los mercados energéticos.

Otra gran piedra en el camino de Trump parece ser el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, una carga política y diplomática de enorme peso para el presidente estadounidense.

La actuación del gobierno de Israel en el conflicto de Medio Oriente está generando fuertes cuestionamientos y consecuencias que trascienden sus fronteras, afectando la estabilidad regional y provocando repercusiones internacionales.

Para algunos analistas, la política de Netanyahu constituye uno de los principales factores detrás de la actual crisis en el Golfo, una situación que mantiene al mundo en alerta y eleva el temor de una escalada militar de consecuencias imprevisibles.

Mientras el mundo juega su partida geopolítica, aquí tenemos nuestros propios incendios. Insistimos: cada día el caos en el tránsito parece más tormentoso.

La pregunta es inevitable: ¿existe un plan suficientemente contundente y sostenido para enfrentar esta realidad?

Y el problema adquiere mayor dimensión cuando los combustibles permanecen bajo presión por el comportamiento internacional del petróleo. El país necesita respuestas, no solamente explicaciones.

Hay tres grandes problemas que no pueden seguir tratándose como asuntos secundarios:

  • Caos vial.
  • Inseguridad espantosa.
  • Microtráfico desbordante.

Tres problemas distintos, pero conectados por una misma palabra: autoridad.

Cuando falta autoridad efectiva, planificación y consecuencias, el ciudadano termina pagando la factura.

Y aquí ponemos el ojo. La corrupción y la impunidad siguen siendo asuntos que deben investigarse y enfrentarse con instituciones fuertes, transparencia y justicia, sin importar quién esté sentado en el poder.

Aquí muchos hablamos de corrupción… pero…. ¿Y dónde quedó la antigua Marcha Verde?

Y ahora viene otra pregunta incómoda, pero no para nosotros. ¿Dónde están aquellos que, desde Marcha Verde, denunciaban casos de corrupción con nombres y apellidos?

Entonces hablaban duro. Ahora, desde el poder parecen haber descubierto el maravilloso valor del silencio.

  • Antes pedían transparencia.
  • Ahora algunos parecen pedir prudencia.
  • Antes querían investigaciones.
  • Ahora algunos prefieren esperar.

Y nosotros preguntamos: ¿La corrupción cambia de color cuando cambia el Gobierno?

¡Nooooo!

  • Si alguien roba, que se investigue.
  • Si hay pruebas, que se someta.
  • Si es inocente, que se diga.

Pero que nadie pretenda convertir la denuncia pública en delito simplemente porque la denuncia incomoda.

La crítica no puede convertirse en un crimen. Y tampoco una acusación puede convertirse en una condena sin pruebas.

  • Eso también hay que decirlo.
  • y las bocinas… ¡calladitas!

Pero recuerden:  hay bocinas que ayer gritaban contra la mordaza y hoy parecen tener la garganta amarrada.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba