La gran crisis de la ONU se renueva en la 81.ª Asamblea

Por Augusto Álvarez
Rememorando figuras que expusieron en el foro de las Naciones Unidas, el abandono y los abucheos signaron la jornada.
También quedaron en evidencia algunas naciones que gobiernan de rodillas, cuyos representantes en la Asamblea sentían temor hasta de intercambiar miradas con los iraníes, palestinos y hasta con los representantes de países con problemas con Israel y Estados Unidos.
Los abucheos contra Benjamín Netanyahu se repetían, aunque pararon de hacerlos para dejarlo limpio. Ante tal rechazo, el primer ministro israelí elevó la voz para acusar de «cobardes» a quienes salieron de la Asamblea.
Antes, Nikita Kruschev, entonces el hombre fuerte de Rusia, se quitó un zapato y golpeó el podio en plena sesión.
También el líder de Libia, Gadafi, en su enojo, rompió la Carta de la ONU.
Como se puede apreciar, las quejas dentro de dicho organismo no son nuevas. Sin embargo, únicamente el Consejo de Seguridad puede vetar decisiones.
Quizás se puso en evidencia, en el gran foro de la ONU, el valor de quienes abuchearon a Netanyahu por los crímenes en Gaza, y el rol de quienes, por temor, asistieron de rodillas a dicha Asamblea.



