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¡Llegó el día! Brasil va a las urnas con Flávio y Lula en un cabeza a cabeza de infarto

El gigante sudamericano decide este domingo entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva en el balotaje más cerrado de la historia reciente. Las encuestas colocan al candidato del PL ligeramente arriba, pero dentro del margen de error. Aquí no hay ganador seguro. La última palabra la tienen las urnas.

 

BRASIL (Servicio Especial RI)

¡Llegó el día!

Hoy, Brasil abre nuevamente las urnas para decidir quién ocupará el Palacio del Planalto durante los próximos cuatro años.

Será una de las elecciones presidenciales más cerradas de los últimos años.

Más de tres semanas después de una primera vuelta que sorprendió a buena parte de los encuestadores, brasileños de todo el país regresan a las urnas para escoger entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva.

Y esta vez no hay tercera vía.

No hay margen para el “casi”.

Uno de los dos será presidente de Brasil.

Flávio llega a esta segunda vuelta con una ventaja que, aunque pequeña, tiene un peso político enorme, ya que obtuvo el primer lugar en la primera vuelta con 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula, una diferencia de apenas 1,87 punto porcentual y poco más de 2,2 millones de votos.

Pero aquí está el detalle que mantiene a Brasil con el corazón acelerado, y es que las encuestas no permiten cantar victoria.

El favorito llega arriba, pero con el cuchillo en la garganta

Los últimos sondeos conocidos antes de la apertura de las urnas mantienen a Flávio numéricamente delante.

Datafolha lo coloca en 51% contra 49% de Lula en votos válidos, mientras CNT/MDA registra 50,7% contra 49,3% y BTG/Nexus 50,5% contra 49,5%. En los tres casos, la diferencia está dentro del margen de error.

El promedio descriptivo de las últimas investigaciones de 18 institutos también favorece a Flávio, con 47,3% frente a 45,2% de Lula en intención estimulada, aunque ese promedio no constituye una predicción electoral y no tiene un margen de error agregado.

Por eso, la fotografía de esta madrugada es clara:

  • Flávio es el favorito.
  • Pero no es todavía el ganador.

Y esa diferencia es fundamental.

Lula necesita una remontada; Flávio, defender la ventaja

La matemática electoral es sencilla. Flávio no necesita una hazaña. Necesita conservar la ventaja que ya consiguió.

Lula, en cambio, necesita crecer entre los electores que no votaron por ninguno de los dos en la primera vuelta, movilizar a su base y convertir en votos efectivos las ventajas que conserva en regiones y grupos determinados.

La batalla territorial será especialmente importante.

El Nordeste continúa siendo uno de los grandes bastiones de Lula, mientras Flávio llega con una posición fuerte en el Sur y el Sudeste. Minas Gerais, por su peso electoral y su tradicional importancia como estado bisagra, aparece entre los territorios capaces de inclinar la balanza.

El fantasma de las encuestas

Hay otra razón para no confiar demasiado en una fotografía estadística.

En la primera vuelta, algunas de las principales encuestas llegaron al cierre con Lula ligeramente por delante de Flávio. Sin embargo, las urnas terminaron colocando al candidato del PL en primer lugar, con 47,03% frente a 45,16%.

Ese antecedente introduce una pregunta incómoda:

¿las encuestas están midiendo correctamente al electorado de Flávio?

Si nuevamente estuvieran subestimándolo, la ventaja real podría ser mayor.

Pero existe el escenario contrario.

Si Lula consigue movilizar a los sectores que todavía pueden decidir la elección y transformar sus ventajas regionales en una mayor participación, el presidente podría darle la vuelta al tablero.

El pronóstico: Flávio llega favorito

Si hubiese que colocar una ficha sobre la mesa a la 1:00 de la madrugada del domingo, el pronóstico sería:

  • Flávio Bolsonaro: favorito.
  • Lula da Silva: con posibilidades reales de remontar.

No estamos ante una diferencia que permita hablar de una victoria segura.

El escenario central mantiene a Flávio alrededor del 50%-51% de los votos válidos y a Lula en torno al 49%-50%.

Es decir, una elección que puede decidirse por un puñado de puntos y, dependiendo de la participación, por una diferencia relativamente pequeña en millones de votos.

Pero hay algo que nadie puede pronosticar

  • La encuesta puede medir intención.
  • El modelo puede calcular probabilidades.
  • Los analistas pueden estudiar tendencias.
  • Pero ninguno puede votar.

Y este domingo hay otro factor gigantesco, y es la participación electoral.

En la primera vuelta, la abstención superó el 21%, por lo que la capacidad de cada campaña para sacar a sus electores de sus casas puede resultar determinante.

Ahí puede estar escondido el verdadero ganador.

Brasil ante una decisión histórica

La elección no es solamente una pelea entre dos nombres. Es también una confrontación entre dos grandes fuerzas políticas y dos visiones de país.

De un lado, Lula intenta prolongar su proyecto político y conservar el poder.

Del otro, Flávio Bolsonaro busca llevar nuevamente al bolsonarismo al Palacio del Planalto, esta vez con su propio liderazgo.

El resultado tendrá consecuencias mucho más allá de las fronteras brasileñas.

Brasil es la principal potencia económica y política de América Latina.

Lo que ocurra hoy en las urnas tendrá repercusiones sobre la región, sobre la relación de Brasil con Estados Unidos, sobre su política exterior, sobre Venezuela, Nicaragua, Cuba, Haití y sobre el equilibrio político latinoamericano.

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