La delincuencia no baja y el microtráfico sigue mandando

Si no se golpea el microtráfico, los puntos seguirán pariendo delincuentes, las armas seguirán circulando y la Policía continuará poniendo los muertos.
Buenos días…
No hay forma de que la delincuencia disminuya si no se enfrenta de manera frontal uno de sus principales motores, el microtráfico, que se ha disparado de manera descarada.
Y esto lo estamos advirtiendo desde hace tiempo. Por tanto, sería bueno preguntar, a ver si alguien responde: ¿por qué no se enfrenta el microtráfico como manda la ley?
Las autoridades no pueden seguir haciéndose las sordas, las ciegas y las desentendidas. Porque una cosa está clara, a medida que avanza el microtráfico, se desborda la delincuencia.
Y una prueba de ello es que hasta adolescentes andan asaltando, portando armas de fuego y, en muchos casos, actuando bajo los efectos de las drogas. Eso no es un juego. Eso es una bomba de tiempo.
También sería interesante saber cuántos policías han sido víctimas de los delincuentes en los últimos meses. En este mes ya van dos, según los casos que se han conocido.
Y esto no puede seguir así. La inseguridad ha llegado a tal punto que ni los propios policías escapan del peligro. ¡Qué Vergüenza!
Ojalá Dios nos cuide y los delincuentes no comiencen a enfrentar de verdad a los agentes policiales. Porque, hasta ahora, los llamados intercambios de disparos parecen una chercha… «que Dios nos coja confesados».
En ocasiones, los delincuentes parecen estar mejor preparados que los propios agentes. Y especialmente cuando salen de los famosos puntos de drogas, donde —según se comenta— hasta las cámaras sirven para detectar quién los está persiguiendo.
Mientras tanto, las cámaras de los policías parecen no funcionar cuando más se necesitan. ¿Quién explica eso?
Un asiduo lector de ¡Cógelo, Picante! nos escribe para contarnos una historia que, de ser comprobada documentalmente, sería otro ejemplo del calvario que han tenido que atravesar ciudadanos con terrenos del Estado, o del CEA.
Según relata, en el año 2002 adquirió una porción de terreno del entonces Consejo Estatal del Azúcar (CEA), en Cumayasa, entre San Pedro de Macorís y La Romana, valorada en RD$700,000.
Afirma que recibió un contrato firmado, y que, con mucho sacrificio, pagó el valor del inmueble. Pero cuando fue a verificar su solar, se llevó la sorpresa, se que se lo habían entregado a otra persona.
Según su relato, esto ocurrió durante una gestión gubernamental del PLD. Posteriormente, con el cambio de Gobierno y la llegada de César Cedeño a la dirección del CEA, el afectado volvió a la institución, alegando que tenía vínculos con el nuevo Gobierno y que esperaba encontrar una solución.
Pero, siempre según su denuncia, allí se encontró con lo que describe como una “mafia cruda” y le habrían pedido RD$3 millones para reubicarlo. Tres millones de pesos. ¡Tres millones!
El afectado asegura que terminó donando el terreno a una iglesia, que nunca recuperó su dinero. ¡Ave María Santísima!
Y ahora, en la actual gestión, según cuenta, tienen a la gente de mojiganga: viaje va, viaje viene, y la solución nunca llega.
El CEA no puede seguir la película de siempre: el ciudadano pagando, esperando y dando viajes, mientras la burocracia se ríe en su cara.
Y si lo que hay es politiquería, que también se diga. ¡Barbarazos!
Por otro lado, Efigenio Jáquez, hermano de Eligio Jáquez y vinculado al equipo de Carolina Mejía, sorprendió con una promoción política que muchos interpretan como un mensaje subliminal dentro de la lucha interna del PRM.
- ¿Casualidad?
- ¿Promoción?
- ¿Mensaje?
Cada quien que saque sus conclusiones. Pero en política, y mucho más dentro de un partido en plena efervescencia interna, hasta una simple promoción puede tener más filo que un cuchillo.
Y el que tenga dudas, que mire bien.



