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Amar a Dios es amar al prójimo

REFLEXIONES...

 

Mensaje 5006

 

 AYUDAME A SALVAR UNA VIDA 

 

 

Hola amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

 

REFLEXIONESJesús, en el Evangelio de hoy, responde a una pregunta capciosa: ¿cuál es el mandamiento más grande? Y su respuesta no es un simple precepto, sino el corazón de toda la ley: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estas dos palabras se resume todo el proyecto de Dios para el ser humano.

Pero el Evangelio no aparece aislado. La primera lectura, del libro del Éxodo, nos muestra qué significa amar a Dios en la práctica: no oprimir al forastero, no hacer daño a la viuda ni al huérfano, devolver la prenda al pobre antes del anochecer. La fe no es sentimiento vacío; se traduce en justicia concreta hacia los más vulnerables. Amar a Dios con el corazón y amar al prójimo con las manos: ahí está la ley entera.

El salmista canta hoy: «Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza». El amor a Dios no nace de nuestra propia fuerza, sino de reconocernos sostenidos por Él. Solo quien se sabe amado por Dios puede amar de verdad a los demás sin esperar recompensa.

Y san Pablo, en la carta a los Tesalonicenses, nos recuerda que el Evangelio no se transmitió solo con palabras, sino con poder, con el Espíritu Santo y con plena convicción. La comunidad de Tesalónica se convirtió en ejemplo para todos los creyentes porque su vida misma hablaba de Cristo.

La pregunta de fondo para nosotros hoy es clara: ¿a quién amamos de verdad? Amar a Dios sin amar al prójimo es una ilusión; amar al prójimo sin amar a Dios es quedarse a mitad de camino. El Señor nos invita a un amor total, sin reservas, que se expresa en la oración y en la acción, en la Iglesia y en la calle, con quien nos cae bien y con quien nos resulta difícil.

Víctor Martinez pide que el Espíritu Santo, como a los tesalonicenses, haga de nuestra vida un ejemplo vivo del mandamiento del amor.

Gracias a nuestra hermana Matilde Farach quien nos ha dado un hermoso testimonio de su amor a Dios a través del amor al prójimo, por hacer posible que estas reflexiones dominicales lleguen hasta todos ustedes, bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

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