NACIONALES

MILLONARIOS EN BOLSILLO, POBRES EN ALMA

 

La verdadera quiebra de RD

Hay personas millonarias. Abundan muchos.

Tienen carros de alta gama. Apartamentos de lujos extremos que no habitan. Tienen yates que no usan. Tienen cuentas en Miami, Panamá y Suiza. Pero por dentro están quebrados.

Riqueza material, pobreza moral

Riqueza en bancos, debilidad espiritual que languidece.

Son ricos que no pueden mirar a sus hijos a los ojos. Ricos que compran amigos con cenas y los pierden cuando se acaba el vino. Ricos que duermen con pastillas porque la conciencia no los deja.

¿De qué sirve llenar la caja fuerte si tienes el alma vacía?

Esa es la peor pobreza.

El que roba al Estado para hacerse rico, es pobre. El que vende droga para comprarse un reloj, es pobre. El que cambia principios por un contrato, es pobre. Son millonarios de mentira. Cadáveres con Rolex viviendo en penthouses de 10 millones que no les dan paz.

¿Y cómo se cura un país así?

Con tres medicinas que no se compran:

1. Primero: Educación de verdad. No diploma de cartón. Educación que enseñe a leer, a pensar, a distinguir el bien del mal. Un pueblo bruto es taller de corruptos. Un pueblo que lee, no se deja robar.

2. Segundo: Valores que no se negocian. Honradez, trabajo, palabra. Que ser serio vuelva a ser negocio. Que el tigre no sea el más admirado. Que el muchacho quiera ser Duarte, no el que más cuartos tiene sin saber de dónde.

3. Tercero: Convivencia humana lejos de los vicios que destruyen. El barrio no se levanta con hookah y teteo hasta las 6 de la mañana. La familia no se levanta con apuestas y alcohol desde el jueves. Los vicios destruyen al pobre y al rico. Al pobre lo matan rápido. Al rico lo matan lento, pero lo matan.

Por eso apoyo firme la doctrina de orden

Por eso respaldo a Leah Campos cuando cancela visas a corruptos. Por eso aplaudo a Trump y a Marco Rubio cuando dicen que con delincuentes no se negocia. Porque un país sin moral es un país sin futuro, aunque tenga 100 torres en el Malecón, en Naco, en la Avenida Anacaona, y Villas en el Este RD llenas de lujos extremos vacíos.

La riqueza que vale es la que te deja dormir tranquilo.

Es la que heredan tus hijos sin vergüenza. Es la que te permite caminar el barrio donde naciste sin guardaespaldas. Esa no la da el dinero. La da la decencia.
Luchemos por eso, coño.

  • Por educación que libere.
  • Por valores que unan.
  • Por convivencia que sane.
  • Lejos de los vicios que nos están matando.
  • Lejos de los falsos millonarios que nos dan mal ejemplo.

Que el muchacho de Capotillo, de Herrera, de Santiago, sepa que ser rico en principios vale más que ser rico en cuartos robados.

¡VAMOS AL MAMBO, RD!

Vamos al mambo de la dignidad. Del trabajo. De la familia. De la patria. Que suene la tambora, pero que suene con conciencia.

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