
Mensaje 4767
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
La Eucaristía nos manifiesta la grandeza y la presencia del Hijo de Dios, Su Palabra, nos manifiesta su amor, su caridad, su misericordia, su humildad, su sentido común, su promesa de salvación.
Esto solo lo experimentamos los llamados, sus Hijos predilectos, a quienes la fe los lleva a reconocerlo, adorando su cuerpo y su Sangre, y asumiendo la Eucaristía como el sacramento de la caridad.
La Iglesia Católica vive de la Eucaristía, la misma Eucaristía le da su razón de ser: somos Eucaristía, milagro de la gente que ama, milagro de la gente que perdona, milagro de la gente que cambia.
En Deuteronomio 8, Dios nos muestra cómo siempre se ha preocupado por su misma obra de la creación. La ha cuidado, la ha defendido, le ha mostrado caminos de liberación. Moisés les recuerda que Dios los sacó de la esclavitud de los egipcios, Dios los alimentó con el maná. Hoy en día Dios nos sigue alimentando con su cuerpo y con su sangre.
San Pablo apóstol, por su parte, nos recuerda en la 1 Corintios 10, la unidad existente entre el cuerpo y la Sangre del Señor. La mayor recomendación del Salvador del mundo es: “Sean uno como el Padre y yo somos uno” y esto porque la unidad permite la perfección.
“Para celebrar y vivir la Eucaristía, también nosotros estamos llamados a vivir en el amor. (Juan 6) No puedes partir el Pan del domingo si tu corazón está cerrado a los hermanos. No puedes comer de este Pan si no compartes los sufrimientos del que está pasando necesidad.”
Es el salmo 147 el que nos invita hoy a glorificar al Señor, alabar a nuestro Dios, pues Él nos da a conocer sus mandatos, bendice a nuestros hijos, nos trae la paz que tanta falta nos hace, nos envía Su Palabra de aliento y nos da fortaleza espiritual.
Víctor Martinez te invita hoy a recibir la presencia viva de Dios en tu corazón y alma a través de la Eucaristía, y si por alguna razón no puedes, no estas preparado, levanta tu mirada a los cielos, cruza tus brazos en tu pecho y pide al celebrante bendecirte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Gracias a nuestra hermana Matilde Farach quien hace posible que cada domingo nuestras prédicas lleguen hasta todos ustedes. Bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



