¡Aliados a los trompones! Irán y Líbano sacan los trapos al sol
Mientras negocian la paz con Washington, Teherán exige protección para Líbano; pero Beirut responde que no quiere ser ficha de cambio. La guerra destapa las grietas entre socios que se juraban lealtad eterna.

Amor con facturas
ORIENTE MEDIO
La guerra suele revelar enemigos ocultos, pero también deja al descubierto diferencias entre quienes se presentan como aliados inseparables.
Eso parece estar ocurriendo entre Irán y Líbano. Mientras Teherán exige a Estados Unidos e Israel detener los ataques contra territorio libanés como condición para avanzar en las negociaciones regionales, el presidente libanés, Joseph Aoun, respondió con una acusación que cayó como un misil diplomático: Irán estaría utilizando a su país como «moneda de cambio» en sus conversaciones con Washington.
La escena recuerda más a una discusión familiar que a una alianza estratégica. Los abrazos de ayer parecen haberse convertido en reclamos públicos y facturas pendientes.
«No somos una ficha»
En una entrevista concedida a CNN, Aoun afirmó que los libaneses están cansados de pagar el precio de conflictos ajenos y acusó a Teherán de sacrificar los intereses de Beirut en función de sus propios objetivos geopolíticos.
«Es inaceptable», sentenció el mandatario, al denunciar que su país está siendo utilizado como instrumento de negociación.
Y mientras los dirigentes intercambian reproches, el pueblo libanés sigue atrapado entre bombardeos, negociaciones y promesas que rara vez llegan acompañadas de paz. En Oriente Medio, incluso los aliados parecen necesitar un mediador.
Las declaraciones reflejan las profundas divisiones políticas y religiosas que atraviesan al Líbano, donde una parte importante de la población cuestiona el papel que desempeña Hezbolá en la confrontación con Israel.
Aoun ha defendido además la necesidad de que el movimiento chiita entregue sus armas por la vía política y ha impulsado conversaciones directas con Israel, una posición que ha provocado fuertes tensiones con Hezbolá.
Teherán responde
La reacción iraní no tardó en llegar.
El canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, utilizó las redes sociales para responder con dureza a las acusaciones del presidente libanés.
Según el jefe de la diplomacia iraní, las declaraciones de Aoun parecen olvidar quién ocupa territorio libanés y quién bombardea diariamente el país.
«Por sus palabras, cualquiera pensaría que es Irán quien ocupa una quinta parte del Líbano y desplaza a millones de personas», ironizó Araqchi.
El funcionario agregó que si el Líbano fuera simplemente una moneda de cambio para Teherán, los acuerdos con Washington se habrían firmado hace mucho tiempo.
Su conclusión fue aún más directa:
«Señor presidente, salve al Líbano de su verdadero enemigo».
Hezbolá marca distancia
La disputa también deja en evidencia el creciente distanciamiento entre el gobierno de Beirut y Hezbolá.
El grupo rechazó un plan de alto el fuego negociado entre funcionarios libaneses e israelíes bajo mediación estadounidense, alegando que cualquier acuerdo que favorezca a Israel o limite la capacidad defensiva de la Resistencia resulta inaceptable.
Su líder, Naim Qassem, aseguró que amplios sectores del pueblo libanés rechazan las conversaciones directas con Israel.
La respuesta de Aoun fue tan contundente como polémica:
«El pueblo libanés no es vuestro pueblo».
La frase dejó claro que la lucha ya no es únicamente contra Israel, sino también por definir quién habla en nombre del Líbano.
La paz que no llega
Mientras Washington intenta impulsar una fórmula de entendimiento, Israel continúa realizando operaciones militares en territorio libanés.
Pese a los anuncios de tregua y las negociaciones en curso, las fuerzas israelíes mantienen posiciones en el sur del país, realizan incursiones periódicas y han ordenado nuevas evacuaciones en varias localidades cercanas a la frontera.
Las autoridades libanesas denuncian miles de muertos y más de un millón de desplazados desde que se intensificó el conflicto.
Aliados… pero no tanto
La crisis ha dejado una lección incómoda para todos los actores involucrados: las alianzas en Oriente Medio suelen durar hasta que llega la cuenta.
Irán acusa a Israel de devastar el Líbano. El presidente libanés acusa a Irán de utilizarlo como ficha de negociación. Hezbolá acusa al gobierno de ceder ante Washington. Israel exige el desarme de la Resistencia.



