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Señor, tú eres mi mayor tesoro

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Mensaje 4816

 

 AYUDAME A SALVAR UNA VIDA 

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

REFLEXIONESLas lecturas de este domingo nos invitan a profundizar en una pregunta esencial: ¿qué es lo más valioso en nuestra vida? La Palabra de Dios de hoy nos acerca a la respuesta mostrándonos que el mayor tesoro es el Reino de los Cielos, y que vale la pena darlo todo por Él.

En la primera lectura vemos a Salomón frente a una oportunidad única: Dios le concede pedir lo que quiera. Podría haber pedido riqueza, poder o una larga vida. Sin embargo, elige algo distinto: un corazón sabio y capaz de discernir.

Esta petición agrada profundamente a Dios, porque muestra que Salomón comprende lo verdaderamente importante.

Hoy, esta escena nos interpela directamente: ¿Qué pediríamos nosotros si estuviéramos en su lugar? ¿Buscamos lo superficial o lo esencial?

La sabiduría bíblica no es solo conocimiento, sino la capacidad de ver la vida con los ojos de Dios y tomar decisiones según su voluntad.

Voluntad que es reafirmada en el salmo, que responde con una exclamación llena de afecto: “¡Cuánto amo, Señor, ¡tu voluntad!”

Aquí encontramos una clave: no basta conocer la voluntad de Dios, hay que amarla.
Cuando alguien descubre que Dios es el mayor bien, su corazón cambia. Ya no vive por obligación, sino por amor.

Entonces: ¿Vivimos la fe como carga o como alegría? ¿Nos acercamos a Dios por hábito o por auténtico deseo?

San Pablo, en la segunda lectura, nos recuerda una verdad que da esperanza: “todo contribuye para el bien de los que aman a Dios”.

Esto no significa que todo lo que ocurre sea fácil o agradable, sino que Dios puede transformar incluso nuestras dificultades en camino de salvación. En momentos de incertidumbre o sufrimiento, esta palabra nos invita a confiar, pues Dios no abandona, Dios guía la historia, Dios tiene un plan de amor para cada uno.

Llega el Evangelio de Mateo 13 y nos presenta dos parábolas breves pero poderosas: el tesoro escondido y la perla de gran valor.

En ambas historias sucede lo mismo, alguien descubre algo de valor incalculable, y lleno de alegría, vende todo para conseguirlo.

Aquí está el centro del mensaje: El Reino de Dios no es una cosa más en nuestra vida; es lo más valioso y quien lo descubre de verdad, cambia sus prioridades, reordena su vida, y está dispuesto a renunciar a todo lo demás.

Pero fijémonos en un detalle importante: no actúan por obligación, sino por alegría.

Hoy el Señor nos invita a preguntarnos con sinceridad: ¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida? ¿Estoy dispuesto a “venderlo todo”, es decir, a renunciar a aquello que me aleja de Él? ¿He descubierto realmente el tesoro del Reino, o sigo buscándolo en otras cosas?

A veces intentamos vivir con “dos tesoros”: Dios y las seguridades del mundo. Pero el Evangelio es claro: el Reino exige una decisión total.

Por ejemplo, hoy celebramos también a San Joaquín y Santa Ana, abuelos de Jesús. Ellos transmitieron la fe en lo cotidiano, en la vida sencilla, mostrando que el verdadero tesoro se vive en el amor a Dios y en la fidelidad diaria.

Hermanos, el Señor pasa hoy por nuestra vida como el hombre que encuentra el tesoro escondido. Quizá ya nos lo ha mostrado… pero debemos decidir:

¿Estamos dispuestos a darlo todo por Él?

Víctor Martinez te invita a pedir al Señor, como Salomón, un corazón sabio, capaz de reconocer el verdadero valor de las cosas, y valiente para elegir el Reino por encima de todo. Que podamos decir también nosotros, con verdad: “Señor, tú eres mi mayor tesoro”.

Gracias a Matilde Farach por hacer posible que nuestras prédicas dominicales lleguen a todos ustedes, bendícela, Señor.

Hasta la próxima.

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