A la vieja cúpula le llegó la hora de preparar la salida
No deben seguir aferrándose al poder
Cuba no necesita otra revolución ni una invasión extranjera. Necesita que quienes han gobernado durante décadas entiendan que su mayor aporte al país puede ser crear las condiciones para una transición pacífica, democrática y soberana.
-III-
Por la Dirección
Hay momentos en la historia de una nación en los que permanecer en el poder deja de ser una demostración de fortaleza y comienza a convertirse en un obstáculo para el futuro.
Cuba parece encontrarse ante uno de esos momentos, pues ya la dirigencia cubana lleva demasiado tiempo gobernando.
Más de seis décadas son demasiadas para cualquier sistema político que pretenda renovarse sin permitir una competencia real por el poder.
La pregunta que deberían hacerse quienes todavía ocupan las posiciones fundamentales del Estado cubano no es cómo permanecer, sino, ¿Cómo salir dejando una Cuba en paz?
Porque también existe grandeza en saber cuándo abandonar el poder. Y quizás ese sea el último gran servicio que la vieja dirigencia pueda prestarle a Cuba.
Una salida no tiene que convertirse en una derrota
Abandonar el poder no necesariamente significa ser derrotado. Puede significar reconocer que una etapa histórica ha llegado a su final.
Por eso, creemos que la dirigencia cubana podría convertir una salida inevitable en una transición honorable.
Podría participar en la creación de las condiciones para que los cubanos, por primera vez en décadas, puedan decidir libremente el modelo político y económico que quieren para su país.
- Pero esa transición debe ser cubana.
- No una transición diseñada desde Washington.
- No una transición dictada desde Moscú.
- No una transición impuesta desde Beijing.
- No una transición controlada desde Miami.
Simplemente una transición cubana.
Elecciones libres, limpias y democráticas
Cuba necesita elecciones verdaderamente libres, competitivas y democráticas, donde puedan participar diferentes corrientes políticas y en las que los ciudadanos puedan organizarse. Donde exista libertad de expresión.
Elecciones en las que nadie tenga que temer perder su empleo, su casa o su libertad por votar por una alternativa diferente.
Pero esas elecciones deben ser organizadas fundamentalmente por los propios cubanos, donde la comunidad internacional puede ayudar, acompañar y supervisar, y organismos internacionales con experiencia electoral pueden contribuir a garantizar transparencia.
Unas elecciones, donde representantes de países democráticos y amigos de Cuba pueden participar como observadores. Y debe existir equilibrio.
Y es importante señalar que en esas elecciones:
- La supervisión internacional no puede transformarse en ocupación política.
- Estados Unidos no puede tener el monopolio de la transición.
- Tampoco Rusia.
- Ni China.
Cuba no necesita cambiar una dependencia por otra. Lo que necesita es recuperar plenamente su soberanía.
Las cinco grandes potencias deben ayudar, no mandar
En una transición de semejante importancia, las grandes potencias tienen una responsabilidad.
Estados Unidos, China, Rusia y las demás grandes potencias pueden ayudar a garantizar que Cuba no se convierta nuevamente en escenario de una disputa geopolítica.
Pero ayudar no significa mandar, sino, facilitar. Significa garantizar que ninguna potencia utilice la transición cubana para apropiarse de su economía, de sus recursos o de sus decisiones políticas.
- Cuba debe abrirse al mundo entero.
- A Estados Unidos.
- A China.
- A Rusia.
- A Europa.
- A América Latina.
- Al Caribe.
Pero con una condición, que Cuba debe seguir siendo de los cubanos.
Transición sin cazas de brujas
Y aquí, en este renglón, aparece una condición indispensable, y es que Cuba no necesita venganza.
- No necesita tribunales políticos.
- No necesita linchamientos.
- No necesita persecuciones masivas.
- No necesita otra etapa de violencia.
- Necesita justicia.
Pero, necesita reconciliación.
La salida podría contemplar mecanismos legales para una amnistía o perdón político cuidadosamente diseñado, sin impunidad para crímenes graves, corrupción comprobada o violaciones de derechos humanos que deban ser investigadas conforme a la ley.
Y es importante señalar que:
- Nadie debería ser perseguido simplemente por haber pertenecido al Partido Comunista.
- Ni por haber trabajado para el Estado.
- Ni por haber defendido determinadas ideas políticas.
Como tampoco deberían ser perseguidos los opositores por haber luchado pacíficamente contra el sistema.
Una salida honorable para la vieja dirigencia
Incluso, podría contemplarse, dentro de un acuerdo político y jurídico transparente, la posibilidad de que determinados miembros de la actual cúpula que decidan abandonar voluntariamente el poder puedan acogerse a mecanismos de residencia o asilo en terceros países que los acepten.
- No como premio.
- No como impunidad automática.
- Sino, como una fórmula para facilitar una transición pacífica.
Y sugerimos esto, porque si quienes hoy controlan el poder creen que abandonarlo significa necesariamente ser perseguidos, juzgados o humillados, tendrán mayores incentivos para aferrarse a él.
Y Cuba no puede permanecer atrapada indefinidamente por ese temor.
El mensaje debe ser sencillo, que salgan del poder y no tendrán que llevarse a Cuba con ustedes.
Pero hay una línea que no puede cruzarse, pues ningún acuerdo político puede convertirse en una licencia para desconocer los derechos de las víctimas.
Justicia y reconciliación no son enemigos. Pueden caminar juntas. Y Cuba necesita ambas.
La transición tiene que ser para todos
La nueva Cuba no puede ser propiedad de los vencedores. Tiene que pertenecer a todos.
- Revolucionarios.
- Opositores.
- Militares.
- Empresarios.
- Trabajadores.
- Campesinos.
- Exiliados.
- Intelectuales.
- Profesionales.
- Creyentes.
- Ateos.
Y, sobre todo, a los jóvenes que tienen derecho a construir su futuro en su propia tierra.
Cuba debe cerrar la puerta al odio, ya que una transición que cambie un autoritarismo por otro no sería una transición. Sería simplemente el comienzo de otro ciclo y Cuba necesita romper ese ciclo.

PARTE II
La Revolución dejó avances que merecen ser reconocidos
PARTE I
Cuba necesita libertad, no venganza
https://www.relampagoinformativo.net/opinion/2026/09/cuba-necesita-libertad-no-venganza/



