¡Yemen en llamas! Hutíes avanzan hacia Bab el-Mandeb; crece la presión sobre el petróleo

La ofensiva hutí en la costa del mar Rojo, la tensión en Bab el-Mandeb, las restricciones en Ormuz y el cierre del oleoducto saudí elevan el riesgo sobre las rutas mundiales de energía
ORIENTE MEDIO
La guerra en Yemen ha entrado en una nueva fase de escalada, con una ofensiva de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, en la costa occidental del país y un avance que amenaza con convertir el estrecho de Bab el-Mandeb en otro punto crítico de la crisis energética y militar que sacude Oriente Medio.
En los últimos días, los hutíes han ampliado su presencia en la costa del mar Rojo y tomaron el estratégico puerto de Moca (Mokha), en la provincia de Taiz, además de posiciones insulares próximas a Bab el-Mandeb. Estos movimientos han aumentado la preocupación internacional por la seguridad de una de las principales rutas marítimas entre el océano Índico y el mar Rojo.
La ofensiva ha provocado además un nuevo desplazamiento de población civil. Informaciones recientes sitúan en decenas de miles el número de personas que han abandonado sus hogares ante el avance de los combates en la costa occidental y el deterioro de las condiciones de seguridad.
Combates recrudecen en Taiz y la costa del mar Rojo
Los enfrentamientos entre las fuerzas hutíes y las fuerzas del Gobierno yemení respaldadas por Arabia Saudí se han intensificado particularmente en Taiz y las zonas próximas a la costa.
Informaciones recientes reportaron decenas de muertos entre combatientes y civiles durante los combates, en una escalada considerada una de las más graves desde el colapso, en julio, de la relativa calma derivada de la tregua de 2022.
La lucha por el control de las alturas y corredores próximos a Bab el-Mandeb tiene una importancia que va mucho más allá del conflicto interno yemení. El estrecho conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y constituye una vía fundamental para el comercio internacional, particularmente para los buques que se desplazan entre Asia, Europa y el Mediterráneo.
Bab el-Mandeb deja de ser una ruta tranquila
La afirmación de que los barcos transitan «con normalidad» por Bab el-Mandeb ya no refleja adecuadamente la situación actual.
Datos de tráfico marítimo citados por Reuters muestran que, aunque todavía existen buques que atraviesan el estrecho, la navegación se desarrolla bajo una situación de riesgo mucho mayor. El avance hutí y los ataques registrados durante los últimos meses han provocado que numerosas compañías marítimas eviten el mar Rojo o adopten rutas alternativas.
El problema adquiere mayor dimensión porque Bab el-Mandeb constituye una de las principales alternativas para transportar petróleo desde el Golfo hacia Europa y Asia sin atravesar el estrecho de Ormuz.
El control o la capacidad de amenaza sobre ambos pasos marítimos podría aumentar considerablemente la presión sobre los mercados internacionales de energía.
EE.UU. limita la protección a petroleros en Ormuz
Mientras la situación se deteriora en Yemen, Estados Unidos ha modificado su esquema de protección militar para los buques cisterna que atraviesan el estrecho de Ormuz.
Según el Financial Times, Washington ha limitado la cobertura de defensa aérea destinada a los petroleros comerciales a determinadas franjas horarias, después del incremento de los ataques nocturnos iraníes contra embarcaciones.
El cambio responde también al elevado costo de mantener una cobertura aérea permanente. Los buques son orientados a utilizar determinados horarios en los que pueden contar con mayor protección de aeronaves y unidades navales estadounidenses.
La situación evidencia la enorme presión que enfrentan las fuerzas estadounidenses para mantener una protección continua sobre una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Datos de seguimiento marítimo muestran que el tráfico por Ormuz se mantiene en niveles extraordinariamente bajos. El 9 de septiembre se registraron apenas siete tránsitos, frente a un promedio de 14 durante los diez días anteriores.
Arabia Saudí cierra el oleoducto Este-Oeste
A esta crisis se sumó otro golpe para la seguridad energética regional.
Arabia Saudí ordenó el cierre preventivo del oleoducto Este-Oeste, después de que la infraestructura sufriera varios ataques en las regiones de Riad y Medina el jueves 10 de septiembre.
El Ministerio de Energía saudí confirmó que hubo personas heridas y que equipos especializados fueron enviados inmediatamente para asegurar las instalaciones y evaluar su estado. Las autoridades no precisaron inicialmente quién estaba detrás de los ataques.
El oleoducto, conocido también como Petroline, conecta las zonas productoras del este de Arabia Saudí con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Su importancia estratégica radica precisamente en que permite transportar petróleo evitando el estrecho de Ormuz.
El cierre, aunque presentado como una medida preventiva, representa un nuevo problema para Riad en momentos en que las rutas marítimas regionales afrontan una presión creciente.
El Financial Times informó que el oleoducto tiene unos 1.200 kilómetros y constituye una vía fundamental para las exportaciones saudíes hacia el mar Rojo.
El petróleo vuelve a estar en el centro de la crisis
La combinación de los problemas en Ormuz, la ofensiva hutí en Yemen y los ataques contra infraestructura energética saudí ha comenzado a reflejarse directamente en los mercados.
El Brent llegó a superar los 100 dólares por barril, en medio de las crecientes preocupaciones sobre la posibilidad de nuevas interrupciones del suministro.
La importancia estratégica de la crisis radica en que Oriente Medio concentra algunas de las principales rutas mundiales de transporte de hidrocarburos.
Si simultáneamente se mantienen las restricciones en Ormuz y aumenta la amenaza sobre Bab el-Mandeb, los productores del Golfo dispondrán de menos alternativas para colocar su petróleo en los mercados internacionales.
Un nuevo tablero de guerra
La ofensiva hutí en Yemen ya no puede analizarse exclusivamente como otro capítulo de la prolongada guerra civil yemení.
El avance hacia el litoral del mar Rojo coloca a los hutíes en una posición estratégica frente a una de las principales arterias del comercio mundial y abre un nuevo frente dentro de la confrontación regional vinculada a Irán.
Al mismo tiempo, Estados Unidos enfrenta mayores dificultades para garantizar la seguridad de los buques en Ormuz, mientras Arabia Saudí intenta proteger su infraestructura petrolera y mantener abiertas sus rutas alternativas de exportación.
El resultado es un escenario de creciente incertidumbre: dos estrechos estratégicos —Ormuz y Bab el-Mandeb— se encuentran bajo presión simultáneamente, mientras los ataques contra instalaciones petroleras amenazan con convertir la guerra regional en una crisis energética de alcance mundial.



