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Sabana Larga: ¿calle de nadie o avenida sin dolientes?

Hoyos, agua y caos en pleno Ensanche Ozama: la vía parece huérfana de Obras Públicas y de Alcaldía, mientras miles de conductores pagan las consecuencias

 

La avenida Sabana Larga, una de las principales vías del corazón del Ensanche Ozama, en Santo Domingo Este, parece haberse quedado sin dolientes.

O, por lo menos, eso es lo que aparenta el estado de la vía.

Porque si las autoridades municipales pasan por allí, da la impresión de que miran para otro lado. Y si no pasan, peor todavía: ¿quién se supone que está mirando por las calles de la ciudad?

Casi en la esquina con la avenida Las Américas, la Sabana Larga exhibe una colección de hoyos y grietas que no precisamente habla bien de la atención que recibe una de las arterias por donde diariamente circulan cientos de vehículos.

Es una avenida que parece tener papá ausente —el Ministerio de Obras Públicas— y mamá distraída —la Alcaldía de Santo Domingo Este—.

Y mientras unos y otros administran competencias, presupuestos y discursos, los conductores son quienes meten las gomas en los hoyos y pagan los daños.

La situación resulta todavía más preocupante porque se trata de una zona de intenso movimiento vehicular. El deterioro de la vía contribuye al congestionamiento y obliga a los conductores a realizar maniobras para evitar los huecos, aumentando el riesgo de accidentes.

Y cuando llega la lluvia, como suele ocurrir, la cosa se pone color de hormiga: el agua tapa los hoyos y convierte lo que ya es un problema vial en una verdadera trampa para quienes transitan por allí.

Mucho discurso, pero los hoyos siguen ahí

El estado de esta avenida también plantea una pregunta incómoda para la administración del alcalde Dio Astacio: ¿dónde están las grandes soluciones para los problemas cotidianos de Santo Domingo Este?

Porque una cosa es hablar bonito en los medios y en las redes sociales, y otra muy diferente es meterle mano a los problemas que los ciudadanos tienen literalmente debajo de las gomas.

Y aquí no hace falta una complicada investigación.

Basta con darse una vuelta por Sabana Larga.

Los hoyos están ahí. Las grietas están ahí. El agua se acumula ahí. Los vehículos tienen que esquivarlos ahí.

Que hablen los cientos de conductores que utilizan diariamente esta vía.

Y que también respondan quienes tienen la responsabilidad de mantenerla en condiciones adecuadas.

Porque una ciudad no se gobierna solamente desde las redes sociales ni desde los discursos, también se gobierna tapando hoyos, resolviendo problemas y evitando que sus avenidas parezcan calles abandonadas.

La Sabana Larga, en pleno Ensanche Ozama, no está pidiendo una alfombra roja.

Está pidiendo algo mucho más sencillo, que alguien se acuerde de ella.

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