Israel golpea el sur del Líbano y destruye hospital; Gaza entierra restos de 100 de sus víctimas

Cuatro muertos y 20 heridos en nuevos ataques israelíes contra el sur del Líbano; en Gaza, familias sepultan los restos recuperados de unos 100 palestinos bajo los escombros
ORIENTE MEDIO
La tensión vuelve a dispararse en Oriente Medio.
Israel lanzó este domingo una nueva oleada de ataques contra varias localidades del sur del Líbano, dejando al menos cuatro personas muertas y 20 heridas, según el Ministerio de Salud libanés. Los bombardeos alcanzaron Nabatieh, Nabatieh al-Fawqa, Arab Salim y Kfar Rumman.
Uno de los ataques destruyó el hospital Ghandour, en Nabatieh al-Fawqa. Las autoridades libanesas y medios locales informaron de la destrucción del inmueble, mientras que el Ejército israelí aseguró que la instalación, que llevaba años fuera de servicio y estaba vacía, era utilizada por Hezbolá como centro de mando.
Israel justificó la ofensiva como una respuesta al lanzamiento de dos drones explosivos de Hezbolá contra sus tropas desplegadas en el área de la colina de Ali al-Taher. El Ejército israelí afirmó que uno de los drones fue interceptado y que ningún soldado resultó herido.
Pero los ataques no se limitaron al hospital.
En Nabatieh también fue alcanzado un edificio histórico y resultaron dañadas instalaciones de organismos públicos, entre ellas dependencias de los ministerios de Finanzas y Agricultura, además de comercios y establecimientos cercanos.
En Arab Salim, dos mujeres murieron y seis personas resultaron heridas, mientras que en Kfar Rumman se reportaron otros cuatro heridos. En Nabatieh se contabilizaron además ocho heridos.
La ofensiva se produce pese al marco de alto el fuego y al acuerdo impulsado por Estados Unidos para reducir las hostilidades entre Israel y Líbano. La violencia, sin embargo, continúa y las fuerzas israelíes mantienen posiciones dentro de una zona de seguridad en el sur del territorio libanés.
Yemen aumenta la batalla por Taiz y la costa occidental
En Yemen, los combates también se han intensificado entre las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente y los rebeldes hutíes respaldados por Irán.
Los enfrentamientos se concentran especialmente en la provincia montañosa de Taiz y en la costa occidental, una zona de enorme importancia estratégica por su cercanía a las rutas que conducen al mar Rojo y al estrecho de Bab el-Mandeb.
Informaciones recientes señalan que las fuerzas gubernamentales han recuperado posiciones en el distrito de Hais, en la provincia de Al Hudayda, mientras los hutíes han mantenido ataques contra zonas bajo control gubernamental. La agencia SABA, vinculada al Gobierno reconocido internacionalmente, informó de decenas de combatientes muertos o heridos durante los enfrentamientos, aunque esas cifras no han podido ser verificadas de manera independiente.
La batalla por Taiz tiene un componente estratégico que va mucho más allá de esa provincia: quien controle las alturas y las rutas que conectan Taiz con la costa puede afectar las líneas de suministro y las comunicaciones hacia Al-Mocha y Bab el-Mandeb, una de las principales puertas marítimas del mundo.
La escalada coincide con una nueva fase de tensión regional, marcada por el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán y por el aumento de la actividad militar de los hutíes.
Gaza sepultan los restos de unos 100 palestinos
Mientras tanto, en la Franja de Gaza, la tragedia vuelve a salir de debajo de los escombros.
Este domingo fueron sepultados en el Cementerio de los Mártires, en el barrio de Zeitoun, al sureste de la ciudad de Gaza, los restos de alrededor de 100 palestinos recuperados de viviendas destruidas durante la guerra.
Según la agencia palestina WAFA, la mayoría de los restos correspondían a mujeres y niños pertenecientes a las familias Malaka, Irheim, al-Balaawi y Salmi.
La procesión fúnebre partió desde la mezquita Imam al-Shafi’i, donde familiares y residentes se reunieron para despedir a las víctimas. Los restos fueron cubiertos con banderas palestinas antes de ser trasladados al cementerio, donde se prepararon sepulturas colectivas.
Los equipos locales, con apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja, pudieron recuperar los cuerpos mediante excavadoras, camiones y otra maquinaria pesada utilizada para remover los escombros de las viviendas destruidas.
El episodio muestra una de las dimensiones más estremecedoras de la devastación en Gaza: la guerra terminó para algunos muertos hace años, pero sus familias apenas ahora pueden darles sepultura.
Y mientras en Gaza se recuperan cadáveres bajo toneladas de escombros, en el Líbano vuelven a caer bombas y en Yemen se reavivan los combates.
Oriente Medio sigue siendo un polvorín. Y cualquier chispa puede convertir una guerra localizada en una conflagración regional.



