POLITICA

Diferencia PLD y FP es creada por Gobierno

 

Las diferencias que muestran, en las últimas semanas, el PLD y la Fuerza del Pueblo vienen delas encuestas que han salido a luz pública, pero también son el producto del acercamiento de personeros gubernamentales con líderes del partido morado, planteando un pacto con miras a la contienda comicial de mayo de 2028.

No olviden que desde Palacio Nacional opera uno de los mejores estrategas internacionales, el cual sugiere al presidente Abinader la ficha a mover ante cada circunstancia. Y nunca como ahora el oficialismo registró un descalabro tan importante.

 Sin embargo, indistintamente de la estratagema gubernamental, es un asunto de lógica que lo que más le conviene a un gobernante es mantener a la oposición separada y enemistada. Fue precisamente lo que hizo Joaquín Balaguer con Juan Bosch y Peña Gómez durante gran parte de la década de los 70´ y también de los 80´ y 90´.Y lamentablemente siempre hay organizaciones políticas que caen en ese señuelo.

Si algo debía tener claro una entidad política es su rol de gobernante u oposición. Una cosa o la otra. Los 18 mil votos que sacó Juan Bosch en 1978 no representaron su liderazgo ni su estatura política, fue sencillamente su actitud errónea de focalizar sus ataques hacia Peña Gómez y el PRD, en un momento donde la mayoría de los dominicanos quería salir de 12 años de terror político y quien planteaba esa opción era la boleta que encabezaba don Antonio Guzmán, que terminó alcanzando un 52% mal contado.

Balaguer supo implementar la misma estrategia con Peña Gómez y Jacobo Majluta al lograr su separación definitiva para el certamen de 1990, cuando el extinto líder del PRI perdió litis ante la JCE tres meses antes de los comicios, lo que se consideró una jugada del balaguerato, porque en definitiva lo que se buscaba era restar fuerza electoral al profesor Juan Bosch, al entregar el perredeísmo a un discípulo aventajado y de pensamiento ideológico cercano. Fue uno de los pocos eventos donde el electorado se distribuyó en tres partes casi iguales. Balaguer supuestamente ganó con un 35.35%, Bosch obtuvo el segundo lugar con 33.79%, Peña el tercero con 23.23% y Jacobo el cuarto con 7.1%.

¿Cuál es la lectura de esos resultados? Que si no le dan el PRD a Peña Gómez, Juan Bosch pudo haber logrado un número mayor. Algo más: que si el PRD no se divide pudo haber ganado. Todavía dos semanas antes se reunifica y, con el impacto sicológico que tiene ese evento, el partido blanco hubiera alcanzado un 39% (su media histórica hasta esa fecha) y no un 30%.

Es la experiencia que indica que si usted está en la oposición, tiene que ser opositor, porque no puede jugar un papel dual. Cuando el PRD se dividió en el 2014 el verdadero líder de esa organización era Hipólito Mejía, un expresidente de la República y hombre con carisma. Lo que derrumba a Mejía no es su relajo o chercha permanente. Es haber subestimado a Luis Abinader, al llamarlo Tayota, pero sobre todo (y es quizás lo más importante) es que no hacía oposición y, contrariamente, vivía elogiando la gestión de Danilo Medina, al resaltar “Las visitas sorpresa”, “La Nueva Barquita”, entre otros aspectos.

Está demostrado que todo el que ha subestimado a Luis Abinader ha terminado en la comisión de un error. Aunque toda su vida ha sido un improvisador e incompetente, como en efecto lo demuestra desde el Gobierno, el tipo siempre ha buscado el asesoramiento de excelentes estrategas internacionales.

 Ya hablé en un artículo anterior de las tres versiones que representa cada persona, de acuerdo a Miguel de Unamuno, filósofo, pensador y exrector de la Universidad de Salamanca, cuando dijo –refiriéndose a la imagen– que “una persona no es lo que piensa que es, ni siquiera lo que es, una persona es lo que los demás piensan (público o población) que es”. Y esa es una versión que se fabrica, como se la han fabricado a Abinader que, inclusive, sabe hacerse la víctima y hasta le han creado un rostro humano.

Es el mismo rostro humano que le creó Ivy Lee, llevando a la práctica lo que aprendió de Unamuno, a John D. Rockefeller a partir de 1914. A ese empresario norteamericano se le percibía como un explotador de obreros que pedía fuerzas públicas para reprimir protestas, pero el experto Lee lo puso a realizar donaciones diversas entre la gente pobre y mejoró sustancialmente su imagen pública.

La historia de la humanidad revela que a la gente le gusta las donaciones. Y es la razón que lleva a Abinader, bajo asesoría, a duplicar todos los tipos de asistencias sociales, otorgar millares de pensiones e incrementar la nómina pública de forma alarmante, sin importarle que tenga que tomar empréstitos semanalmente. Ante la debilidad institucional y falta de controles es una ventaja que tiene el Gobierno ante la oposición. Ventaja que se multiplica en época electoral.

Es inclusive con recursos estatales que se pagan asesores políticos internacionales para mantener dividida a la oposición. Y la preocupación es mayor cuando los partidos opositores se dejan utilizar. Lo que procede es la unidad contra la improvisación, la incompetencia, la inseguridad ciudadana, la corrupción pública, el deterioro creciente de los servicios públicos y el alto costo de los productos de la canasta familiar.

Concomitantemente la gente se deja distraer ante el dictado de juicio de fondo contra Jochy Gómez y Hugo Beras, emitido por la jueza Yanibet Rivas, del Sexto Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional. Es una decisión correcta, pero se trata de dos sujetos buscados por el propio jefe de Estado, consciente del perfil de cada uno, porque es el dominicano mejor enterado. Esa noticia es un mecanismo de entretenimiento a la población, bajo la autoría de palacio, que de inmediato ordena a los medios y demás actores del bocinaje que paga a mover ese “hecho noticioso.”

Lo ideal es que la población demande, al mismo tiempo, que el Ministerio Público, para que demuestre que es independiente, investigue la enorme corrupción pública que empieza desde palacio, el destino del dinero de los empréstitos y la vinculación gubernamental con el narcotráfico, que lo lleva a exhibir una actitud pusilánime ante potencias extranjeras, porque lo tienen “agarrado por la parte donde a la gente no le da el sol”.

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