INTERNACIONALES

Irán sigue desafiando a EE. UU. y no cede en Ormuz

Teherán reafirma su control sobre el estrecho estratégico, mientras aumentan las bajas estadounidenses, la CIA admite que la ofensiva no alcanza sus objetivos y crece el temor a una guerra regional de consecuencias impredecibles.

Irán exhibe músculo militar

 

ORIENTE MEDIO

El comandante en jefe del Ejército de Irán, general Amir Hatami, aseguró que las Fuerzas Armadas iraníes permanecen firmes frente a Estados Unidos y sus aliados, mantienen el control del estratégico estrecho de Ormuz y están preparadas para responder a cualquier nueva agresión.

Durante una visita de inspección a unidades terrestres, de defensa antiaérea y de la Fuerza Aérea en la provincia de Isfahán, Hatami afirmó que las ofensivas lanzadas contra Irán en junio de 2025 y febrero de 2026 buscaban provocar el colapso del Estado iraní.

«El objetivo del enemigo nunca fue un ataque temporal. Buscaba destruir la República Islámica y desintegrar nuestro país, pero el pueblo iraní frustró esos planes», declaró el alto oficial.

Lavrov lanza una advertencia

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que prolongar la confrontación militar alrededor del estrecho de Ormuz no favorece ni a Estados Unidos ni a Irán.

Tras participar en reuniones diplomáticas de la ASEAN, el canciller ruso admitió que resulta imposible predecir cuánto durará la crisis, pero sostuvo que una escalada militar podría provocar consecuencias económicas y geopolíticas que afectarían a toda la comunidad internacional.

Suben las bajas estadounidenses

El costo humano del conflicto continúa aumentando para Washington.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó la identificación del sargento Angel Rampersad, desaparecido tras un ataque iraní contra una base militar estadounidense en Jordania.

Con este hallazgo, el número de militares estadounidenses fallecidos asciende a 18, mientras que los heridos ya superan los 500, según reportes difundidos por la agencia Associated Press.

La guerra también golpea el bolsillo

El conflicto comienza a pasar una elevada factura económica.

Informes publicados en Estados Unidos indican que el Pentágono solicitó 116 mil millones de dólares adicionales para sostener las operaciones militares en Oriente Medio.

Paralelamente, medios estadounidenses revelan que la cifra real de soldados heridos supera los datos inicialmente divulgados, reflejando el creciente costo humano y financiero de la guerra.

Netanyahu vuelve al centro de la polémica

La presión política sobre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, también aumenta.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, lo calificó de «criminal de guerra» y pidió que Estados Unidos ejecute la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI), en caso de que el mandatario israelí ingrese a territorio estadounidense.

Mamdani responsabilizó a Netanyahu por las miles de muertes registradas en Gaza y cuestionó el respaldo militar brindado por Washington a Israel.

La CIA reconoce que la estrategia no funciona

Uno de los hechos más llamativos de las últimas horas provino del propio aparato de inteligencia estadounidense.

Una nueva evaluación elaborada principalmente por la CIA, y revelada por The Washington Post, concluye que la campaña militar contra Irán no ha logrado los objetivos estratégicos planteados por la Casa Blanca.

El informe sostiene que, pese a once noches consecutivas de bombardeos, Teherán mantiene intacta su postura respecto al levantamiento de sanciones, la defensa de su programa estratégico y el control del estrecho de Ormuz.

La guerra amenaza con extenderse

El conflicto ya muestra señales de expansión regional.

Mientras Estados Unidos e Irán intercambian ataques, Yemen mantiene restricciones sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, otra de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial.

Al mismo tiempo, el cierre parcial de Ormuz continúa afectando el mercado energético internacional.

Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos han caído a su nivel más bajo en más de cuatro décadas y el precio promedio de la gasolina supera ya los cuatro dólares por galón, aumentando la presión política y económica sobre la administración de Donald Trump.

No se vislumbra una solución

Lejos de acercarse a una solución, el conflicto parece entrar en una fase de desgaste.

Irán mantiene su capacidad de resistencia, Estados Unidos incrementa sus costos militares y económicos, Israel presiona para ampliar las operaciones, mientras Rusia insiste en que prolongar la guerra no beneficia a ninguna de las partes.

En este escenario, el estrecho de Ormuz continúa siendo la pieza más sensible del tablero geopolítico mundial: cualquier interrupción prolongada de esa ruta podría disparar nuevamente el precio del petróleo, afectar la economía global y convertir un conflicto regional en una crisis de alcance internacional.

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