¡Ni pa’ cepillarse! San Juan se seca y la paciencia de los boricuas también
La crisis del agua potable golpea miles de hogares, amenaza al turismo y desata una ola de indignación contra unas autoridades acusadas de dejar pudrir la infraestructura durante décadas.

SAN JUAN, Puerto Rico.
Lo que parecía un problema pasajero se ha convertido en una auténtica pesadilla para miles de familias puertorriqueñas.
En numerosos sectores de San Juan y la zona metropolitana abrir una llave se ha vuelto un acto de fe: muchas veces no sale ni una gota.
La escasez de agua potable ha alcanzado niveles tan alarmantes que la gobernadora Jenniffer González ordenó la movilización de la Guardia Nacional, mientras los organismos de emergencia reciben diariamente decenas de llamadas de ciudadanos desesperados.
Lo más preocupante es que las autoridades aún no han explicado con claridad las causas exactas de una crisis que mantiene a miles de personas viviendo prácticamente a cubetazos.
Una vida a cubos
Ante la falta del servicio, los residentes se han visto obligados a comprar agua embotellada, gastar dinero adicional en lavanderías y cargar pesados recipientes para poder bañarse, lavar platos o simplemente descargar los inodoros.
La situación golpea con mayor dureza a los envejecientes, personas con discapacidad y familias de escasos recursos. Líderes comunitarios denuncian que algunos residentes han requerido atención médica debido a las condiciones provocadas por la prolongada falta del servicio.
«Aquí se está jugando con la salud y con la vida de la gente», denunció Jorge Figueroa, líder comunitario de varios sectores de San Juan, mientras coordinaba la distribución de agua mediante camiones cisterna.
Décadas de abandono
Los problemas comenzaron a manifestarse hace más de un año con interrupciones frecuentes del servicio. La propia gobernadora reconoció que durante décadas no se realizaron las inversiones ni el mantenimiento necesarios para modernizar la deteriorada infraestructura de agua potable de la isla.
Hoy, las consecuencias de ese abandono están explotando en la cara de las autoridades y de los ciudadanos.
El turismo también está en alerta
La crisis ya no afecta únicamente a los hogares. El sector turístico, uno de los principales motores económicos de Puerto Rico, también comienza a sentir el impacto.
Joaquín Bolívar III, presidente entrante de la Junta de Directores de la Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico, advirtió que algunos hoteles han comenzado a considerar la cancelación de reservaciones debido a la escasez de agua.
«La situación es crítica. Estamos teniendo dificultades incluso para conseguir camiones suplidores debido a la enorme demanda existente», afirmó.
Según explicó, varios hoteles de la zona metropolitana operan con ocupaciones cercanas al 100 %, pero la falta de agua amenaza con afectar tanto la experiencia de los visitantes como la imagen internacional de Puerto Rico.
«Es inaceptable. La falta de acceso al agua no solo afecta a los ciudadanos; también pone en riesgo nuestras operaciones turísticas y comerciales», sostuvo.
Carrera contra el reloj
Mientras crece el malestar ciudadano, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) informó que trabaja de manera ininterrumpida para reparar dos juntas averiadas en el Superacueducto, una de las principales fuentes de abastecimiento del área metropolitana.
El presidente ejecutivo de la AAA, Luis González Delgado, aseguró que los trabajos deberían concluir el lunes, siempre que no surjan contratiempos adicionales.
Sin embargo, aun terminadas las reparaciones, la recuperación total del sistema podría tomar entre 24 y 48 horas más.
La gota que colmó el vaso
Entre cubetas, filas para conseguir agua y promesas oficiales que parecen evaporarse, la indignación crece en las calles de San Juan. Muchos ciudadanos aseguran que la crisis actual no es producto de una avería aislada, sino de años de abandono gubernamental.
Y mientras las autoridades prometen soluciones, miles de boricuas siguen esperando frente a una llave seca, preguntándose cuándo volverá a salir algo tan básico como el agua.



