
Mensaje 4773
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
En la vida todo pasa, hasta los amigos, pero esos amigos que se van son a los que llamo circunstanciales. Son personas que conocimos en una época determinada de nuestra vida, ellos o nosotros cumplimos nuestro cometido y ya, algunos duraron años, otros menos tiempo, pero ya no están.
Es más, muchos decían que éramos parte de la familia, hasta un día.
Entre ellos hay quienes te consideraron importante por el trabajo o posición que ocupabas, también quienes creían que te utilizaban para sus beneficios personales, pero tu los dejabas, hay quienes se complacían por que estaban siempre por encima de ti, más posición, más dinero, más prestigio y te veían como su servil amigo, pero sabes algo, también a esos los dejábamos que alimentaran su ego con nosotros.
Y es que el hombre que en verdad tiene a Dios en su corazón, el verdadero elegido de Dios ve y siente muy diferente, siempre se entrega, perdona, ayuda, apoya, aunque sabe que no le agradecerán, pero lo hacen para glorificar al Padre.
Desde lejos se aprecia mejor a esos amigos, porque ya no te tienen a su lado para servirles como antes, sin embargo, hay quienes te sorprenden porque no te olvidan y te demuestran su amor y agradecimiento incondicional por ti.
Es más, hay quienes no se alegran por tus éxitos alcanzados, les hubiese gustado que siempre te fuera mal, ¿increíble verdad?, hay quienes viven juzgándote como si fueran santos de Iglesia y viven pendiente de ti para ver si te equivocas, ¿y entonces?
Es que fueron amigos circunstanciales quienes en un momento determinado necesitaron de ti y se nutrieron de tu servicio, de tu amor, sabiduría, paz, todo eso que por ser hijo de Dios pudiste dar.
Víctor Martinez aprendió del libro del Eclesiástico, desde temprana edad que, un amigo fiel se compara con un tesoro valioso y un refugio seguro, su valor trasciende lo material, pues no puede medirse con dinero. Un amigo verdadero ofrece lealtad, apoyo emocional y seguridad en tiempos de necesidad, reflejando una bondad espiritual y humana profunda.
Esta metáfora invita a valorar las relaciones auténticas y a cultivar amistades basadas en confianza, compromiso y amor sincero.
De todas maneras, a todos los considero mis amigos del alma, los que tienen fuertes lazos conmigo, los circunstanciales, los que me quieren y los que no, pues todos los días oro por todos y cada uno de ellos. Y es que Dios no me concede el derecho de no amar.
Gracias a nuestro hermano Julián Kuret por hacer posible que este mensaje llegue hasta todos ustedes. Bendícelo, Señor.
Hasta la próxima.



