
Mensaje 4744
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Visité una ciudad al sudoeste de Turquia llamada Marmaris, ubicada en la provincia de Mugla, en la región del Mar Egeo, aunque no era la primera vez que me tocaba sumergirme en las aguas del Egeo, cada experiencia tiene una connotación diferente.
En esta ocasión recordé su conexión con la isla de Patmos, mencionada en el Apocalipsis como el lugar donde el apóstol Juan recibió sus visiones. Esta isla, ubicada en el mar Egeo, fue escenario del exilio de Juan, lo que resalta la importancia geográfica y espiritual de la región en el Nuevo Testamento. Aunque no se describen eventos históricos o milagros directamente ligados al mar, su contexto cultural y religioso fue clave para la difusión del cristianismo primitivo. La presencia de comunidades judías influyentes en las costas del Egeo también refleja su papel como corredor de ideas y fe.
Tuve mucho tiempo para meditar frente a sus aguas, contemplar el bello amanecer y el imponente atardecer, ver el contraste de las montañas que lo rodean, la nubosidad que lo acompaña y las hermosas piedras de todos los colores que son bañadas por sus aguas en toda la orilla.
Cuando nos vemos en situaciones como estas que nos invitan a la retrospección en un lugar tan sagrado, sufrimos cambios anímicos muy diversos, pues es tener un encuentro muy cercano con el Señor fuera del templo, pero muy dentro de nuestro templo espiritual donde mora el Espíritu Santo.
¿Merezco yo, decía Víctor Martinez, el privilegio de estar viviendo esta experiencia? Es entonces cuando hacemos un recuento de nuestra vida donde prevalecen los errores, los pecados cometidos, las cosas que pude haber hecho y no hice y terminamos viéndonos como una de esas piedrecitas más de la orilla, pequeñitos, pero empapados del agua santa del Mar Egeo.
Se siente nostalgia, se siente tristeza, pero al final se aprecia la alegría de sentirse elegido por Dios para cumplir con la misión que Él ha depositado sobre nuestros manos de llevar Su Palabra por el mundo entero, es entonces cuando nos damos cuenta de que estamos en el lugar preciso, a la hora indicada, en la fecha asignada, para alcanzar un objetivo específico, elegido y diseñado por Dios, en esta ocasión, tal vez, el de cargar las pilas para continuar con sus inspiraciones divinas escribiendo y llevando Su Palabra por el mundo entero.
Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, gracias a la Embajada Dominicana en Turquia por su amable invitación a participar de esa feria y encuentro de países latinoamericanos, que me brindó la oportunidad de alejarme una vez más del mundo, y aislarme para tener una especial audiencia con el Señor.
Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por nuestro hermano Roberto Escoto.
Hasta la próxima.



