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Tengo miedo, mucho miedo

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Mensaje 4781

 

  AYUDAME A SALVAR UNA VIDA  

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

REFLEXIONESTodos por más valientes que seamos, por más fe que tengamos, por más preparados que digamos que estamos, en un momento determinado sentimos miedo.

Miedo a morirnos, miedo a que se nos muera un hijo, miedo al fracaso, miedo al futuro, miedo a la vejez, miedo a los desastres naturales, miedo a las guerras, miedo a caer en cama, miedo a nuestra subsistencia, miedo a perder un trabajo o hasta a que nos pique una araña, pues el miedo es algo normal y natural en los seres humanos.

Víctor Martinez no está exento a este miedo, en medio de países en guerra, ya con mi edad, cómo, donde, con quien moriré, que será de mi futuro, en ocasiones hasta como conseguiré el pan de cada día.

Pero es aquí donde entra en acción la presencia de Dios en nuestras vidas, hoy todas las lecturas Bíblicas de la Iglesia Católica nos hablan de un Dios que cuida de todos nosotros, especialmente de quienes pasan por grandes dificultades. Así lo manifiesta Jeremías, alabando al Dios salvador en los momentos en que lo acechan sus enemigos. Esa misma certeza manifiesta el salmo y San Pablo. Lo confirma también Jesús en el Evangelio de San Mateo, invitándonos a no temer cuando aceche la dificultad, pues Dios, nuestro Padre, vela por nosotros.

En medio de la persecución, Jeremías 20 manifiesta su confianza en Dios, se mantiene firme y sigue siendo fiel a su vocación profética, sin perder la esperanza en la ayuda de Dios.

Luego tenemos un salmo, el 68, que, manifiesta la angustia del justo en medio de la hostilidad y clama el auxilio de Dios.

“Que me escuche tu gran bondad, Señor.”

“Mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor, que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia, por tu gran compasión, vuélvete hacia mí.”

Llega San Pablo a animarnos en su carta a los Romanos 5, haciéndonos hoy una comparación entre Adán y Jesús. Si por el primero entró el pecado, por el segundo entró la salvación y gracias a ello hemos recibido la reconciliación y la vida, para darnos conciencia de que por más que hayamos pecado, la misericordia de Dios es eterna y alcanza a todo el que se arrepiente de corazón. Entonces, ¿Por qué temer tanto a la muerte, si Jesús vino a salvarnos y a darnos vida eterna?

Son estas las razones por las que en su discurso misionero, Jesús, en el Evangelio de San Mateo 10, nos anima a no tener miedo a las persecuciones mentales y espirituales de nuestros miedos, temores, porque él estará siempre de nuestra parte, si nosotros estamos con él. Nada ni nadie puede matarnos el alma ni la libertad interior.

Hoy mis queridos hermanos preparémonos con nuestros cánticos y oraciones, para recibir con gozo el mensaje de Jesús, cuando nos dice que “no tengamos miedo a los hombres, que no tengamos miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No temer al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo, pues Él nos tiene tan presente que hasta los cabellos de nuestra cabeza los tiene contados. Por eso, nos dice la Palabra, no tengan miedo.”

Termina su mensaje con este Evangelio de Mateo 10 diciéndonos:

“Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo”. Tú de qué lado estás.”

Una vez más Matilde Farach nos brinda su apoyo para hacer posible que la Palabra de Dios toque los corazones de miles de personas por el mundo entero. Bendícela, Señor.

Dios bendiga sus hogares.

Hasta la próxima.

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