PICANTE

¡El horno no está para galletitas! Cambios, rumores y un Gobierno sentado sobre un barril de pólvora

Educación, Policía, Intrant, Defensa y el PRM aparecen sacudidos por rumores de sustituciones, luchas de poder y un creciente malestar interno. Mientras tanto, el caos en las calles y las auditorías sin consecuencias siguen pasando factura a la credibilidad del Gobierno

Buenos días…

En el Ministerio de Educación los problemas siguen haciendo fila y todo indica que el ministro Luis Miguel De Camps no ha logrado enderezar el rumbo. Dicen que tiene el agua al cuello y que ya hay varios aspirantes calentando motores para sustituirlo.

El nombre que más fuerza ha cobrado es el de Guido Gómez Mazara. En los corrillos políticos aseguran que ya hasta tiene el traje planchado para juramentarse.

Y atención, país. También suena con insistencia el regreso de Jesús «Chu» Vásquez al Ministerio de Interior y Policía. Y eso sería una vergüenza.

Mientras tanto, el mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz también aparece en el radar de los posibles cambios. Los rumores aseguran que la presión sobre su permanencia aumenta con el paso de los días.

Por cierto, ha trascendido que el comisionado de la Policía, un general retirado colombiano, habría presentado su renuncia y que el presidente aún no la habría aceptado.

Si esas informaciones son correctas, la pregunta es inevitable: ¿qué ha dejado la llamada reforma policial? Después de tanto dinero invertido, tantos anuncios y tanta propaganda, los resultados siguen sin verse ni sentirse en las calles.

Si decidió irse, que le acepten la renuncia. Que recoja sus papeles, haga las maletas y se marche en paz. Porque cuando una reforma cuesta tanto y produce tan poco, lo mínimo que merece el país son explicaciones, no excusas. Y, de paso, que ni para atrás mire.

En esos mismos comentarios también figura el ministro de Defensa entre los funcionarios que podrían ser relevados de sus funciones.

Y el director del Intrant tampoco escapa a la ola de versiones. Su nombre aparece en la lista de quienes podrían salir o ser trasladados a otra posición.

Ahora bien, que once senadores, todos del PRM, fueran suspendidos como proveedores del Estado constituye una vergüenza de marca mayor. Eso solo ocurre cuando los controles fallan o simplemente dejan de funcionar.

La verdad es que buena parte del caos vial no la provocan los vehículos, sino la falta de autoridad.

Los tapones nacen del doble parqueo, de vehículos ocupando aceras, de camionetas convertidas en negocios ambulantes y de automóviles estacionados durante horas donde les da la gana, sin que nadie haga cumplir la ley.

Y lo más insólito es escuchar a algunos justificar esa ocupación ilegal de las vías públicas, diciendo que pagan impuestos. Una cosa no convierte la ilegalidad en legal.

Horas después de anunciarse con bombos y platillos un operativo en el distrito municipal de San Luis, un nacional haitiano cayó abatido durante un asalto. La delincuencia, al parecer, no leyó el comunicado oficial.

En el PRM el pleito parece estar a la vuelta de la esquina. Según informaciones atribuidas al entorno del expresidente Hipólito Mejía, la Secretaría General del partido es una posición que consideran innegociable. Hoy la ocupa su hija y, según esos comentarios, mañana sería para su nieto, Juan Garrigó.

Y mientras tanto, el presidente Luis Abinader parecería no estar al tanto del creciente malestar que, según diversas informaciones, existe dentro de la Policía Nacional por la designación de un ciudadano extranjero al frente de la Dirección Financiera de la institución.

También crece la lista de oficiales que, de acuerdo con esas versiones, estarían solicitando o contemplando su retiro. Entre ellos figuran coroneles, tenientes coroneles, mayores, capitanes y tenientes.

Lo preocupante es que las auditorías que revelaron presuntas irregularidades por cientos de millones de pesos siguen acumulando polvo, mientras las consecuencias todavía no aparecen.

Y al cierre…

La embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, ha recibido una ola de respaldo. Incluso, de manera confidencial, llegó a ¡Cógelo, Picante! la versión de que los ataques despiadados e injustificados contra la diplomática habrían surgido desde una oficina pública.

Presidente, si eso es cierto, alguien le está haciendo un enorme daño al país. Vale la pena investigar.

Quienes insisten en la desaparición de la Policía Nacional deberían comenzar por proponer unas «vacaciones colectivas» de 24 horas para toda la institución, con los destacamentos con las puertas cerradas, patrullas fuera de circulación y agentes en sus casas. Al cumplirse ese plazo, bastaría con hacer una evaluación para comprobar si la Policía es importante… o si algunos simplemente no sabían el papel que desempeña hasta que dejó de estar.

Porque, si eso ocurriera, no solo volarían los negocios y los vehículos. Con el desorden que se desataría, hasta los edificios correrían el riesgo de desaparecer y muchas casas amanecerían «mudadas» para otro lugar. Después de ese experimento, pocos seguirían preguntándose para qué existe la Policía Nacional.

Lo dejamos hasta mañana. Nos vamos rumbo al Palacio de la Policía Nacional a visitar al vocero. Según las informaciones que circulan, también estaría solicitando su retiro de la institución, con rango de general.

Veremos qué hay de cierto. Hasta entonces… que pasen buen día.

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