PICANTE

¡Seguridad en picada! Chu y Faride, dos gestiones sin resultados y con el país en zozobra

Qué digan cuáles son sus logros… motoristas desbocados, DIGESETT en ridículo y el asesinato de un sargento en Yamasá, una vergüenza nacional

 

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Hay “teóricos” en algunos medios que parecen pericos: repiten lo que oyen y no pueden ocultar su condición de bocinas al mejor postor.

Aquí se habla claro. Al que le pique, que se rasque. No hay que exagerar nada, pues la realidad está ahí, a la vista del que no es ciego. Y cuando señalamos algo, lo hacemos con pruebas.

Hablar de reforma policial es delicado. Es un tema espinoso. Pero muchos de los que opinan sobre eso están más perdidos que el hijo de Lindbergh.

Y si estamos equivocados, preguntamos: Jesús Vásquez (Chu), como ministro de Interior y Policía, ¿cuáles fueron sus logros? Ninguno.

En su gestión se lanzó el famoso plan “Mi País Seguro”. Se gastaron miles de millones de pesos. ¿Resultados? Ninguno.

Y ahora, con Faride Raful al frente, la pregunta es la misma: ¿cuáles son sus logros? Ninguno.

En ambas gestiones, la inseguridad se ha disparado. Fuera de control. Histórica. Y los atropellos policiales han recordado los tiempos más oscuros de los fatales 12 años (1966-1978).

En los operativos contra el ruido ordenados por la actual ministra ha habido de todo, incluso muertos. Y la pregunta sigue en el aire: ¿dónde están los responsables?

El microtráfico se ha expandido por todo el país de forma alarmante. Ha sembrado caos, violencia y muerte. Y el colmo: individuos señalados como microtraficantes asesinaron cobardemente a un sargento de la Policía en Yamasá, que acudió a un llamado de auxilio y fue recibido a tiros.

Entonces, la pregunta es obligada: ¿cuándo, en las gestiones de Chu Vásquez o Faride Raful, se ordenó de manera efectiva desmantelar puntos de drogas y someter a sus responsables? Hasta ahora, no se ha visto, absolutamente nada..

Aquí no hay seguridad. Hay asaltos, robos y despojos por todas partes. La gente vive con miedo, sale a la calle por obligación, no por tranquilidad.

Y el colmo de los colmos: los motoristas se han convertido en un peligro público. Conductores aterrados, ciudadanos en zozobra.

Muchos de esos motoristas se burlan abiertamente, diciendo que ahora son parte de una supuesta “OTAN”.

Y mientras tanto, el director de la DIGESETT se luce con cifras de fiscalizaciones por violaciones a la Ley 63-17. Pura estadística vacía.

Las preguntas son directas: ¿cuántos motoristas fueron detenidos cuando atacaron a un camión de un ayuntamiento en Santiago, cuyo conductor murió tras la golpiza? ¿Dónde estuvo la autoridad en ese acto salvaje ocurrido a plena luz del día, frente a un palacio de “justicia”?

General Cruz Méndez: ¿cuántos motoristas fueron detenidos por el espectáculo vergonzoso en el elevado de la Kennedy?

Ahí calibraron, desafiaron al Estado y no pasó nada. Se burlaron de usted, de sus agentes y del país entero. Fue una humillación pública.

Hoy los motoristas andan como chivos sin ley: rebasan de forma suicida, cruzan semáforos en rojo, hacen lo que les da la gana… y la autoridad, mirando para otro lado.

Y hablemos sin rodeos: después del paso del hoy mayor general retirado Frener Bello Arias por AMET/DIGESETT, lo que ha venido después ha sido un fracaso tras otro.

En tránsito y en seguridad, el gobierno de Luis Abinader no tiene nada, absolutamente nada que exhibir.

Y sobre la cacareada reforma policial, que el gobierno diga cuáles son sus resultados. Porque, hasta ahora, son invisibles.

El debate está abierto.

¡Adelante…!

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