
Conforme con expertos internacionales, diversos grupos de presión están impulsando negociaciones aceleradas con Irán para alcanzar un acuerdo antes del 4 de julio, fecha en que Estados Unidos celebra su Independencia, y evitar que las festividades queden bajo la sombra de nuevos bombardeos y del fracaso de los diálogos diplomáticos desarrollados en Islamabad.
Aunque persiste una fuerte tensión internacional, observadores destacan un aparente descenso en el tono confrontativo del presidente Donald Trump, mientras el gobierno iraní reiteró públicamente su disposición a continuar negociando.
En distintos centros de debate político, salones de análisis y espacios de concentración social, se comenta que la maquinaria demócrata estaría observando con cautela los tropiezos de la administración Trump en materia internacional y electoral.
Nueva York, Chicago, California, Arizona y otros estados continúan siendo plazas donde la incidencia republicana luce limitada frente al avance de sectores opositores.
Sin embargo, también se percibe entre analistas demócratas cierta conveniencia política en permitir que la administración Trump enfrente y desgaste asuntos altamente conflictivos, evitando así que esas cargas recaigan sobre un eventual futuro gobierno.
En círculos técnicos vinculados a Washington se considera posible que, antes del 4 de julio, pueda abrirse una etapa de distensión tanto en Ucrania como en Medio Oriente. Algunas fuentes incluso sugieren que podrían producirse avances hacia una paz parcial en Ucrania, mientras Israel aceptaría una tregua más prolongada en Gaza y la región.



