OPINION

¿Quién manda realmente: fiscales o policías?

Viejas tensiones entre la Policía y el Ministerio Público vuelven a explotar tras incidente en Villa Duarte

Por Augusto Álvarez

En sectores de la Policía Nacional todavía parece no haberse asimilado plenamente que los representantes del Ministerio Público, aunque civiles, poseen autoridad legal durante los procesos de investigación y actuaciones judiciales.

La tensión entre fiscales y mandos policiales no es nueva. Se arrastra desde hace décadas y tiene antecedentes que marcaron la historia política y judicial dominicana.

Uno de los casos más recordados ocurrió durante los gobiernos del expresidente Joaquín Balaguer, específicamente en el asesinato del dirigente político Amin Abel Hasbun. Según versiones históricas, el fiscal actuante, Tucídides Martínez, fue apartado de la escena por agentes policiales antes de ejecutarse la operación, en un episodio que todavía genera controversias.

Décadas después, el conflicto institucional parece mantenerse vivo.

Recientemente, un oficial en Villa Duarte habría obstaculizado actuaciones del Ministerio Público, reabriendo el debate sobre los límites reales de autoridad entre fiscales y policías dentro de los cuarteles y operativos.

La interrogante vuelve a surgir: ¿Se ha explicado claramente dentro de la cadena de mando policial que el fiscal tiene autoridad legal en las investigaciones y procedimientos judiciales?

Otro episodio recordado ocurrió durante la breve detención del entonces coronel Guzmán Peralta, cuando fiscales y policías actuaron conjuntamente para neutralizar políticamente al oficial vinculado al entorno del hoy presidente Luis Abinader. Incluso, según versiones difundidas en aquel momento, algunos fiscales habrían participado en agresiones físicas contra el coronel.

Ahora, todas las miradas se dirigen hacia la procuradora general Yeni Berenice Reynoso, de quien muchos esperan una posición firme para dejar claramente establecido el alcance de la autoridad del Ministerio Público frente a mandos policiales.

Sectores jurídicos y políticos consideran que el problema de fondo sigue siendo institucional:
la tendencia en algunos cuarteles a tratar a los fiscales como una extensión operativa de la Policía y no como autoridades independientes encargadas de dirigir investigaciones.

El caso de la barbería de Villa Vásquez sigue siendo uno de los ejemplos más emblemáticos de los cuestionamientos sobre actuaciones coordinadas entre agentes policiales y representantes del sistema judicial.

La situación actual coloca nuevamente sobre la mesa el debate sobre:

La independencia del Ministerio Público.
La subordinación legal de la Policía en investigaciones.
El respeto a los procedimientos judiciales.
El control institucional dentro de los organismos de seguridad.

Ahora la gran pregunta es: ¿Qué decisión tomará la procuradora Yeni Berenice?

La permanencia del coronel Carmona, según distintos sectores, podría depender del rumbo que adopte el Ministerio Público, salvo que intervengan decisiones de niveles superiores del poder político o institucional.

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