Mi apoyo firme a declaración clara y contundente de la embajadora de EE.UU.

DÓLARES, BOCINAS Y AGENDA EXTRANJERA
Las recientes declaraciones de la embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana, Leah Francis Campos, no pueden pasar desapercibidas.
Cuando la máxima representante diplomática de Washington admite que órganos de cooperación del Gobierno y del pueblo estadounidense fueron desvirtuados, y que sus presupuestos y fondos se usaron para afectar la soberanía de la República Dominicana, estamos ante una confesión de Estado que obliga a la nación a despertar.
No lo dijo un adversario político. Lo dijo la embajadora Campos. Y lo que dijo confirma lo que muchos dominicanos venían denunciando en voz baja: hay una agenda financiada en dólares que opera dentro de la República Dominicana para imponer invalores, normalizar acciones contranatural y erosionar la soberanía nacional.

1. La confesión: cooperación desvirtuada
Los programas de cooperación nacieron para el desarrollo de la salud, educación, infraestructura y democracia. Pero, cuando esos fondos se desvían para financiar ONG, medios y «líderes de opinión», cuya misión es cambiar la cultura, la familia y las leyes dominicanas desde fuera, ya no es cooperación. Es injerencia.
La embajadora Campos lo admitió, los presupuestos del pueblo norteamericano, aprobados para ayudar, terminaron alimentando estructuras que trabajan contra el interés nacional dominicano. Eso tiene un nombre: violación de la soberanía.
2. Las bocinas en dólares: quien paga, manda
¿Dónde está el dinero? En una red de voces bien pagadas. No son analistas independientes. Son bocinas con factura. Operan en tres frentes:
Frente mediático: Programas de radio, televisión y portales digitales que reciben fondos vía «proyectos de fortalecimiento democrático», «derechos humanos» o «libertad de expresión». Su línea editorial es calcada: atacan símbolos patrios, ridiculizan la familia tradicional, promueven agendas que chocan con la Constitución dominicana y exigen leyes importadas sin debate nacional.
Frente ONG: Organizaciones que viven de subvenciones extranjeras. No rinden cuentas al pueblo dominicano, sino a la agencia que les paga. Su trabajo: litigios estratégicos para cambiar leyes, talleres en escuelas sin permiso de los padres y campañas para redefinir el matrimonio, el sexo biológico y la identidad nacional.
Frente político: Figuras que aparecen en embajadas, reciben «capacitaciones» y luego replican discursos ajenos en el Congreso y en los ayuntamientos. Su lealtad no es con el voto que los eligió. Es con el dólar que los financia.
3. Invalores, contranatura y degradación humana
El objetivo no es el debate. Es la sustitución de valores.
- Se financia el desprecio a Duarte, Sánchez y Mella como «figuras coloniales».
- Se financia la idea de que la familia natural es una «construcción opresora».
- Se financia la hipersexualización de niños en nombre de la «educación integral».
- Se financia el borrado de la mujer, reduciéndola a «persona gestante».
- Se financia la narrativa de que la República Dominicana es un «país racista y xenófobo» para justificar la tutela extranjera sobre migración y frontera.
Todo esto es degradación humana. Porque, cuando a un pueblo le quitas sus héroes, su familia y su fe, lo dejas sin columna vertebral. Un pueblo sin identidad es un pueblo fácil de enajenar.
4. La enajenación de la soberanía: el fin último
Una nación no se invade solo con tanques. Se invade con ideas, con dinero y con leyes redactadas fuera.
Cuando un presupuesto extranjero paga para que se aprueben normas que el pueblo dominicano no pidió;
cuando se presiona con préstamos y «certificaciones» para cambiar el Código Penal, la Ley de Migración o el currículo escolar;
cuando se amenaza con quitar visas si no se acepta una agenda cultural…
Eso es enajenación de la soberanía.
La Constitución dominicana dice, en su artículo 3: «La soberanía de la Nación dominicana, como Estado libre e independiente, es inviolable». Ningún dólar, ninguna subvención, ninguna embajada está por encima de eso.
5. Acción: Defender la patria en cinco pasos
- Ley de Transparencia y Defensa de la Soberanía: Registro de agentes extranjeros y auditoría de ONG y medios que reciben dinero del exterior.
- Nota diplomática: La Cancillería debe exigir a EE. UU. la lista completa de fondos, montos y proyectos ejecutados en la República Dominicana entre 2020 y 2026.
- Observatorio Ciudadano Duarte-Sánchez-Mella: Monitoreo público de subvenciones extranjeras y alerta temprana ante injerencias.
- Campaña «¿Quién te paga?»: Exigir transparencia a las voces públicas. El pueblo tiene derecho a saber quién habla con dólares en la boca.
- Pacto por la Niñez y la Identidad: Consentimiento paterno obligatorio en las escuelas y cátedra duartiana para blindar las aulas.
Conclusión
La embajadora Leah Francis Campos habló. Admitió el desvío. Ahora le toca al pueblo dominicano actuar.
No somos patio trasero. No somos laboratorio social. Somos una nación libre, cristiana y duartiana, con derecho a decidir su destino sin bocinas pagadas en dólares.
La soberanía no se negocia. Se defiende. Y se defiende en pesos dominicanos, no en dólares extranjeros.



