INTERNACIONALES

Trump intenta asfixiar a Irán… pero el mundo le suelta la mano

Aliados, rivales y hasta su propia gente le frenan el paso: el bloqueo huele a escalada peligrosa y a otro fracaso anunciado

ORIENTE MEDIO

El intento de Donald Trump de imponer un bloqueo naval contra Irán no solo ha encendido las alarmas globales, sino que lo ha dejado prácticamente solo en el tablero internacional.

Desde China hasta aliados tradicionales de Washington, pasando por voces clave dentro del propio Estados Unidos, el rechazo ha sido claro: la medida es vista como provocadora, riesgosa y potencialmente desestabilizadora.

Pekín no se anduvo con rodeos. Calificó el bloqueo como “peligroso e irresponsable” y advirtió que solo agravará las tensiones en una de las zonas más sensibles del planeta: el estratégico estrecho de Ormuz. Además, dejó claro que responderá con “contramedidas firmes” si Washington insiste en presionar con nuevos aranceles.

En el mundo árabe, la preocupación es igual o mayor. Arabia Saudí y otros países del Golfo están presionando para que se levante el bloqueo, temiendo una reacción en cadena que podría involucrar a Yemen y poner en jaque el paso de Bab el-Mandeb, otra arteria vital del comercio mundial.

Europa tampoco compró el guion. Emmanuel Macron y Keir Starmer rechazaron la medida y dejaron claro que no se sumarán a una escalada. Hablan, en cambio, de una misión defensiva y de reabrir las rutas marítimas sin condiciones.

El mensaje es simple: nadie quiere montarse en una aventura que puede salirse de control.

Y mientras afuera le bajan el pulgar, dentro de casa también le pasan factura.

El líder demócrata Chuck Schumer destrozó la estrategia: lo que Trump vende como fuerza, él lo llama “fracaso épico”, advirtiendo que Estados Unidos se está metiendo en un “campo minado” militar y económico.

Para colmo, desde el frente técnico también desmontan el discurso de urgencia.

Rafael Grossi fue claro: el programa nuclear iraní no puede eliminarse por la vía militar y, además, no hay evidencia de que Teherán esté a punto de fabricar una bomba.

Traducción: ni la amenaza es inminente, ni la estrategia tiene sentido.

Aun así, Washington deja una puerta entreabierta. El vicepresidente J.D. Vance habla de un posible “gran acuerdo”, pero con condiciones duras: control total del uranio iraní y concesiones que Teherán, hasta ahora, no está dispuesto a aceptar.

En resumen, el bloqueo no solo tensiona al mundo: exhibe a un Estados Unidos aislado, apostando a la presión máxima en un terreno donde todos los demás piden freno.

Y cuando todos te dicen “cuidado”… lo prudente no es acelerar.

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