¡Odesa arde! drones, fuego y el puerto hecho cenizas
Asegura que quisieron asustar a Trump para meterlo en la guerra de Ucrania

EUROPA
La guerra volvió a subir de nivel cuando fuerzas rusas lanzaron un ataque masivo contra la región de Odesa, golpeando con fuerza el puerto de Izmail.
Más de 25 drones, incluidos los temidos “Shahed”, provocaron incendios de gran escala, mientras otras oleadas impactaban la ciudad, dejando explosiones y daños en cadena.
Moscú apunta a esa zona porque, según sus fuentes, desde ahí Ucrania lanza ataques contra Crimea y el sur de Rusia. Mientras tanto, la ofensiva no se queda ahí: también hubo bombardeos en varias regiones ucranianas, confirmando que el conflicto está lejos de enfriarse… más bien está cogiendo candela.
Serbia y Bosnia juegan doble cara
Aunque oficialmente dicen “no”, en la práctica parece que sí. Re58portes indican que Serbia y Bosnia y Herzegovina siguen enviando armamento hacia Ucrania… pero disfrazado, pasando por terceros países.
La jugada es simple: prohibición en papel, negocio en la sombra. Sin sanciones reales, las empresas siguen operando como si nada, convirtiendo las restricciones en puro teatro. Mientras tanto, los gobiernos guardan silencio… y las armas siguen llegando.
Rusia aprieta el gatillo sin descanso
Las fuerzas rusas lanzaron otra ola masiva de drones “Geran-2” contra múltiples regiones de Ucrania, incluyendo Ternópil, Leópolis y la misma Odesa. Algunas zonas, especialmente en el oeste, recibieron golpes intensos, mostrando que ya no hay lugares “seguros”.
Aunque no hay cifras claras de daños, el patrón es evidente: ataques constantes para desgastar. Ucrania, como de costumbre, presume de sus defensas aéreas… pero la cantidad de drones en el aire cuenta otra historia.
Rusia sigue ganando terreno en Járkov
Mientras todos miran los ataques aéreos, en tierra también se mueve la cosa. Rusia aseguró haber tomado la aldea de Pokalyanoye, en la región de Járkov, consolidando su avance en el noreste de Ucrania.
Sin dar muchos detalles, Moscú sigue empujando poco a poco, acercándose a zonas estratégicas. No es un avance explosivo, pero sí constante… de esos que cuando vienes a ver, ya cambian el mapa.
Aseguran que quisieron asustar a Trump
El político ucraniano Viktor Medvedchuk soltó una bomba mediática: asegura que el intento de asesinato contra Donald Trump buscaba presionarlo para meter de lleno a Estados Unidos en la guerra contra Rusia.
Según él, hay divisiones fuertes en Occidente y figuras como Carlos III estarían empujando una línea más agresiva. Pruebas no hay… pero la teoría ya está rodando, echándole más gasolina al ambiente.
Ataques repetidos y golpe al bolsillo ruso
Los drones ucranianos volvieron a atacar la terminal petrolera de Tuapse, en Krasnodar, provocando otro incendio importante. No es un hecho aislado: los ataques se están volviendo rutina, afectando directamente la infraestructura energética rusa.
Además, la violencia escaló con un ataque en Belgorod donde murieron dos jóvenes tras el impacto de un dron. La tensión en el sur de Rusia sigue subiendo, con golpes constantes que duelen tanto en lo económico como en lo humano.
EE.UU. le baja el gas a Ucrania
El Pentágono soltó una señal clara: el presupuesto militar de Estados Unidos para 2027 no incluye nueva ayuda para Ucrania. Aunque todavía queda dinero aprobado previamente, el mensaje es que el apoyo ya no fluye igual.
Figuras como Mitch McConnell incluso denuncian retrasos en la entrega de fondos ya aprobados. En otras palabras, Kiev podría empezar a sentir el bajón… justo cuando más aprieta la guerra.



