Ucrania golpea el corazón energético de Rusia, mientras Moscú aprieta el cerco en el Donbás
Drones incendian refinerías, oleoductos y objetivos estratégicos dentro de territorio ruso, mientras las tropas de Putin avanzan sobre Kostyantynivka y amenazan con rodear a las fuerzas ucranianas. La guerra entra en una nueva fase de desgaste total.

EUROPA
La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar este domingo con ataques simultáneos contra infraestructuras energéticas clave y nuevos avances militares en el frente oriental.
Durante la madrugada, una importante instalación petrolera en la región rusa de Saratov fue alcanzada por drones ucranianos, provocando incendios de gran magnitud y una extensa columna de humo visible durante varias horas. La refinería afectada, vinculada a la petrolera estatal Rosneft, es considerada una pieza estratégica para el suministro de combustibles en la parte europea de Rusia.
Según reportes locales, varias explosiones sacudieron la zona antes de que las llamas envolvieran unidades de procesamiento de crudo. Equipos de emergencia trabajaron durante horas para evitar que el fuego alcanzara los depósitos de almacenamiento.
Con refinerías ardiendo, oleoductos bajo amenaza, drones cada vez más sofisticados y tropas avanzando en el frente, la guerra entra en una etapa donde la infraestructura estratégica y la tecnología se convierten en armas tan decisivas como los tanques y la artillería.
El Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas antiaéreos interceptaron numerosos drones dentro de una oleada de ataques que, según Moscú, incluyó más de 200 aparatos no tripulados dirigidos contra distintas regiones del país.
Otro golpe a la infraestructura petrolera
Paralelamente, autoridades rusas confirmaron un incidente en la estación de bombeo y distribución de Lazarevo, en la región de Kirov. La instalación forma parte de la red de oleoductos que transporta petróleo desde Siberia Occidental hacia la región de Moscú y Bielorrusia.
Aunque las autoridades aseguraron que no se reportaron víctimas, el incidente vuelve a evidenciar la creciente capacidad de Ucrania para llevar la guerra a instalaciones estratégicas situadas a cientos de kilómetros del frente.
Moscú presiona sobre Kostyantynivka
Mientras los drones golpeaban la retaguardia rusa, las tropas de Moscú continuaron su ofensiva terrestre en la región de Donetsk.
Fuentes militares y analistas ucranianos reconocen que las fuerzas rusas han logrado avances significativos en los accesos noroccidentales de Kostyantynivka, una ciudad clave para la defensa ucraniana en el Donbás.
Los combates urbanos se intensifican y la presión rusa sobre las principales rutas de abastecimiento amenaza con aislar a las unidades ucranianas desplegadas en la zona. La geografía del terreno, rodeado de cuerpos de agua y limitado por el río Kryvyi Torets, reduce las opciones de maniobra para Kiev.
Incidente en la central nuclear de Zaporozhye
Otro hecho que elevó la tensión ocurrió en la central nuclear de Zaporozhye, bajo control ruso. Rosatom aseguró que un dron ucraniano impactó la sala de turbinas de la Unidad 6, provocando una explosión que abrió un boquete en una pared de la instalación.
Según la versión rusa, los sistemas principales no sufrieron daños y no se registraron fugas radiactivas. Sin embargo, el incidente vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad de la mayor planta nuclear de Europa.
Los nuevos «enjambres inteligentes»
A la par de los enfrentamientos convencionales, expertos militares ucranianos advierten sobre una nueva amenaza tecnológica: los llamados enjambres de drones inteligentes utilizados por Rusia.
Estos aparatos son capaces de intercambiar información en tiempo real durante las operaciones de combate, detectar sistemas de defensa aérea y modificar automáticamente sus rutas para evitar ser derribados.
Analistas consideran que esta evolución tecnológica podría aumentar significativamente la efectividad de los ataques rusos y complicar aún más la defensa de las posiciones ucranianas.



