INTERNACIONALES

Irán captura otro dron submarino de EE. UU. en Ormuz y amenaza a sus buques

El CGRI asegura que tomó un REMUS 600 durante una operación de inteligencia y guerra electrónica; Teherán también advierte que atacaría buques estadounidenses hasta en el océano Índico

 

TEHERÁN

 La tensión en el estratégico estrecho de Ormuz volvió a subir este domingo después de que la Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán anunciara la captura de un segundo vehículo submarino no tripulado estadounidense, identificado como un REMUS 600.

Según la versión difundida por el CGRI, sus fuerzas capturaron el aparato durante una operación que combinó labores de inteligencia y guerra electrónica. Teherán sostiene que el vehículo realizaba tareas de espionaje en el estrecho de Ormuz.

La información fue difundida por medios iraníes y recogida por agencias internacionales, pero la captura y la utilización del aparato con fines de espionaje corresponden, hasta ahora, a la versión iraní y no han sido confirmadas de manera independiente por Estados Unidos.

El CGRI afirmó que sus especialistas ya tienen el vehículo bajo control y trabajan para recuperar la información almacenada en sus sistemas.

La captura sería la segunda de un vehículo submarino estadounidense anunciada por Irán durante este mes, según reportes publicados este domingo.

Un sofisticado vehículo submarino

El REMUS 600 es un vehículo submarino autónomo (AUV) diseñado para realizar misiones de larga duración y transportar diferentes sensores y equipos.

De acuerdo con información técnica del Woods Hole Oceanographic Institution, el sistema puede operar durante casi 70 horas, alcanzar velocidades de hasta cinco nudos, descender hasta 600 metros y cubrir aproximadamente 286 millas náuticas, dependiendo de la configuración de la misión. Su diseño modular permite adaptar sus sensores a diferentes operaciones.

La captura de un aparato de estas características tiene importancia militar y tecnológica, debido a la posibilidad de que sus equipos contengan información sobre sensores, rutas, operaciones o procedimientos empleados durante la misión.

Ormuz, zona de máxima tensión

La nueva crisis se produce en un momento en que el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz se encuentra fuertemente reducido.

Datos recientes de navegación citados por Reuters muestran que el tráfico de buques comerciales ha caído drásticamente respecto de los niveles anteriores al conflicto. Durante un fin de semana reciente solo 17 buques de materias primas atravesaron el estrecho, frente a 37 la semana anterior y a un promedio previo al conflicto de alrededor de 125 grandes buques comerciales diarios.

Irán, además, ha establecido restricciones sobre determinados buques. La Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA) había incluido a mediados de septiembre 77 embarcaciones en una lista de buques acusados de violar sus protocolos de navegación, con advertencias de posibles multas, detenciones o confiscaciones.

Teherán también ha planteado que estaría dispuesto a reabrir el estrecho en determinadas condiciones, entre ellas una reducción de la presión militar estadounidense y el levantamiento del bloqueo a sus puertos.

Aumentan los ataques contra buques mercantes

La situación marítima continúa siendo especialmente delicada.

La United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) ha registrado múltiples incidentes recientes en el estrecho de Ormuz. Entre ellos figuran buques alcanzados por proyectiles de origen desconocido, incendios, daños y tripulantes heridos.

El 23 de septiembre, por ejemplo, un buque de carga fue alcanzado por un proyectil desconocido, quedó incendiado y a la deriva, y se reportaron dos personas afectadas. En otros incidentes registrados los días 21 y 18 de septiembre también se reportaron ataques o impactos contra petroleros y un buque gasero. Las investigaciones sobre la autoría continúan.

La dimensión de la crisis es todavía mayor según la Organización Marítima Internacional (OMI), que informó el 16 de septiembre que había verificado 80 ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz y sus alrededores desde el inicio del conflicto, con al menos 22 marinos muertos y numerosos heridos.

Por tanto, aunque no todos los ataques han sido atribuidos públicamente a Irán, el dato confirma el deterioro de la seguridad marítima en una de las principales rutas energéticas del planeta.

Teherán endurece el mensaje contra Washington

En paralelo, un alto funcionario político de la Armada del CGRI lanzó este domingo una advertencia directa a Estados Unidos.

Ali Mohammadi, responsable adjunto de asuntos políticos de la Armada de los Guardianes de la Revolución, afirmó que si estalla una nueva guerra, las fuerzas iraníes atacarían buques y destructores estadounidenses incluso en el océano Índico.

“Si estalla otra guerra, atacaremos y golpearemos sin duda sus buques y destructores, incluso en el océano Índico”, afirmó Mohammadi, según medios que reprodujeron sus declaraciones.

El funcionario también cuestionó las declaraciones estadounidenses sobre el control del estrecho de Ormuz y desafió a Washington a enviar buques de guerra a la zona.

Mohammadi sostuvo además que las embarcaciones estadounidenses presentes en el golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el mar de Omán permanecen bajo vigilancia de la Armada del CGRI.

Una ruta que el mundo mira con preocupación

El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales puntos de estrangulamiento del comercio energético mundial. La reducción del tráfico, los ataques contra buques y las amenazas cruzadas entre Irán y Estados Unidos están aumentando los riesgos para las compañías navieras y para los mercados de petróleo y gas.

La situación también tiene consecuencias económicas internacionales. Reuters ha documentado que el tráfico por Ormuz ha descendido a niveles excepcionalmente bajos, mientras algunos buques navegan con sus sistemas de identificación apagados para reducir su exposición.

Así, la captura del REMUS 600 y la nueva amenaza iraní contra buques estadounidenses no aparecen como hechos aislados: forman parte de una escalada marítima mucho más amplia en la que Ormuz se ha convertido en uno de los principales escenarios de la confrontación entre Teherán y Washington.

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