¡La ONU se quedó sin sillas! Unos se fueron, otros abucheados y Maduro ni apareció

Netanyahu habló entre sillas vacías. La delegación de EE. UU. salió durante el discurso del iraní Pezeshkian. Delcy Rodríguez llegó a Nueva York sin mencionar a Maduro, que estaba preso a pocos kilómetros de la ONU.
La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas dejó imágenes que parecen sacadas de una película diplomática, pero ocurrieron de verdad.
Delegados que se levantan y se van, discursos recibidos con protestas y hasta presidentes que, por una razón u otra, terminaron hablando frente a una sala con más huecos que una calle abandonada.
Netanyahu y la silla vacía
El episodio más sonado ocurrió cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tomó el podio. Decenas de delegaciones comenzaron a abandonar el salón, dejando amplios espacios vacíos, mientras iniciaba su discurso.
Reuters confirmó el retiro, mientras otros recuentos situaron en alrededor de 70 las delegaciones que se marcharon o dejaron sus asientos vacíos.
Netanyahu, lejos de bajar la voz, respondió a quienes se marchaban calificándolos de «cobardes morales» y prácticamente les dijo que, si quedaba alguno con ganas de irse, que no cogiera lucha y saliera también.
En buen dominicano… la ONU tuvo su propio “vámonos que aquí no hay nada que buscar”.
Y los estadounidenses también cogieron la puerta
Pero la cosa no quedó ahí. Durante el discurso del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, la delegación de Estados Unidos abandonó el salón, mientras el mandatario respondía a las acusaciones formuladas por Donald Trump.
Esta vez fueron los estadounidenses quienes dijeron, diplomáticamente hablando, “hasta aquí llegamos”.
Así que hubo para todos. Unos se fueron cuando habló Netanyahu y otros cuando habló el iraní. La Asamblea parecía por momentos una estación de pasajeros, entra uno, sale otro y el discurso sigue.
Delcy llegó, habló y Maduro brilló por su ausencia
Y Venezuela llevó su propio capítulo.
Delcy Rodríguez acudió a la Asamblea como presidenta encargada y anunció que “habrá elecciones” en Venezuela, aunque no estableció una fecha.
Pero hubo un detalle que llamó poderosamente la atención. La jefa de Estado no mencionó a Nicolás Maduro durante su discurso.
Y aquí aparece la ironía del escenario… Maduro, quien había hablado ante la Asamblea en 2018, no estaba en el salón ni en Nueva York. Se encontraba detenido en Brooklyn, aproximadamente a 14 kilómetros de la sede de Naciones Unidas.
Es decir, Delcy estaba en la ONU hablando del futuro de Venezuela y Maduro estaba en Brooklyn, prácticamente a tiro de piedra diplomático, pero sin micrófono.
De las “garras imperiales” al apretón con Trump
La escena tuvo además otro ingrediente. En 2019, cuando Delcy Rodríguez era vicepresidenta de Maduro, utilizó la tribuna de la ONU para lanzar duras críticas contra Estados Unidos y contra Donald Trump.
Siete años después, regresó al mismo escenario y agradeció al propio Trump su disposición a retomar las relaciones diplomáticas y la cooperación con Venezuela.
La política internacional, como decía mi abuela, da más vueltas que una gallina buscando dónde poner el huevo.
Una Asamblea para no pestañear
Y así transcurrió buena parte de esta 81.ª Asamblea. Discursos, protestas, sillas vacías, delegaciones que abandonaron el salón, otras que permanecieron en sus puestos y líderes que cambiaron el tono de sus discursos según cambiaron las circunstancias.
La ONU sigue siendo el gran escenario diplomático mundial, pero esta vez algunas escenas dejaron claro que hasta en el templo de la diplomacia hay quienes prefieren coger la puerta antes que escuchar al orador.



