
Mensaje 4817
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Algo de lo que he hecho que te pudiera servir de inspiración para ser emprendedor.
Cumplir un año más de vida y no cualquier edad, ha sido motivo de mucha reflexión, para mí, de revisar mi pasado, sintiendo tristeza en mi corazón por las cosas que pude haber hecho mejor, por las personas que pude haber herido o desatendido, por mis errores y caídas, pero he dado gracias a Dios, muchas gracias, por las oportunidades de reivindicarme, de cambiar mi vida en otra dirección, y de sentirme orgulloso, pues con mis obras realizadas Él ha permitido que yo lo Glorifique.
Con apenas 11 años era catequista en los barrios marginados de mi país, enseñándoles las cosas de Dios a niños de mi edad.
Tuve mi primer periodiquito impreso en mimiógrafo: “El diminuto”, lo vendía entre vecinos y familiares.
Siendo estudiante de bachillerato funde con un grupo de amigos de mi parroquia San Judas Tadeo, la Escuela Nocturna Obrera San Judas Tadeo, la cual dirigí por 10 años y en esa misma época el Dispensario de las Siervas de María de Naco, recuerdo aquella ardua labor para equiparlo y lo satisfecho que me sentí al llevar la primera camilla que me donó mi padrino el Dr. Marcelo Alburquerque.
En el Centro Olímpico, existía un gran barrio marginado en el que realizábamos acción social los chicos del FUN (Frente Unido Naco), grupo parroquial, ahí dejamos inaugurado un dispensario médico y una pequeña escuelita para niños pobres.
De la misma manera participe muy activamente junto a mi gran amigo Monseñor Amancio Escapa de la construcción de la Comunidad y del templo de la Parroquia San Judas Tadeo.
En el 1972, fundé el Centro de Recuperación Pedagógica, el primer Centro para la realización de tareas de mi país, cuyo objetivo era elevar el nivel académico de los chicos que asistían, no solo ayudándolos en la realización de sus tareas, sino enseñándolos a estudiar para que se valieran por sí solos.
Luego la Clínica de la Conducta, un centro con psicólogos y psiquiatras, mis profesores universitarios, a quienes yo contrataba para que asistieran a niños y adolescentes con dificultades de aprendizaje.
De ahí surgió la idea de poner mi propio colegio Centro Especializado de Enseñanza, con un horario hasta las tres de la tarde para que los estudiantes realizaran sus tareas y se fueran a la casa con sus deberes hechos, luego Centro de Enseñanza El Buen Pastor, por 35 años.
En mi local del Evaristo Morales fundé una Escuela en las tardes y noches para todas aquellas personas de los barrios marginados, que no podían pagar su educación, niños, adolescentes y adultos, asistían todos los seminaristas del Seminario Menor, sin ningún costo, así quedo su continuidad con el hoy Centro El Buen Pastor de la parroquia.
Doy testimonio de que varios sacerdotes asistieron a nuestro centro, incluso dos obispos se graduaron con nosotros allá, Monseñor Jesús Castro y Monseñor Manuel Ruiz de la Rosa.
La Parroquia El Buen Pastor del Evaristo Morales, mi gran obra, la cual fundé en uno de los salones del colegio, estuvo a mi cargo 10 años, hasta lograr que se construyera la Iglesia con la ayuda del Estado.
De la misma manera la Parroquia Nuestra Señora de la Altagracia de las Fuerzas Armadas, como fruto de la ardua labor de catequesis realizadas por años, con los cadetes, en San Isidro y los soldados del Ministerio, donde culminé pensionándome como General de Brigada.
Entre los cañaverales de Villa Mella para las comunidades de haitianos, en la comunidad de los Casabes y en Guarícano, fundamos dos capillas a la que asistía todas las semanas a predicarles la Palabra, para luego continuar para la cárcel la Victoria.
El Centro de Psicología Familiar, para consultas familiares y realizaciones de talleres para niños, adolescentes y parejas de matrimonios, así como consultas privadas, fue la última actividad antes de trasladarme a vivir a Turquía.
Ya aquí, empecé a trabajar en la Empresa de Dios 24/7, para dar asistencia psicológica y espiritual por WS a todos los que las requieran, además de las conferencias y talleres impartidos y las ediciones de varios libros, a través de nuestra Fundación Vidas en Desarrollo.
Fundar y organizar los departamentos de orientación y psicología en los colegios católicos, impartir innumerables conferencias a los padres y estudiantes, así como los retiros espirituales de casi todos esos colegios, brindarles asesorías por años a los directores y orientadores de esos colegios, con entrenamientos incluso para los profesores en los veranos, ha sido parte de toda esta labor realizada.
De extremo a extremo, desde Dajabón hasta Punta Cana he llevado la Palabra de Dios a innumerables parroquias y colegios de los diferentes poblados, casi siempre en compañía de Monseñor Juan Félix Pepén, aprovechando sus visitas pastorales, el Padre Santiago Soria (Carmelita) y mi hija Dashira Martinez, quien a pesar de su poca edad y dada su vocación de servicio me brindaba su apoyo y de vez en cuando predicaba a sus iguales.
Luego se unió mi hija Laura para impartir entrenamientos y capacitaciones a los maestros de los colegios y algunas empresas, quien con su extraordinaria capacidad y actitud visionaria me acompañó en la realización de esta labor.
Y si de estudios vamos a hablar, después de ser expulsado del Colegio De La Salle como un tarado que no daba para estudiar y referido a los Talleres de Artesanía para estudiar carpintería, Jesús el ayudante de su padre José, el carpintero, condujo mis pasos.
Entre el Liceo de la Unphu y San Judas Tadeo, logré culminar mi bachillerato, ya graduado de bachiller en el Colegio San Judas Tadeo donde adquirí una gran formación espiritual y desarrollé mi liderazgo, ingresé a la Unphu donde estudié, Orientación Escolar, Psicología Clínica y Educación.
Licenciaturas, doctorados, maestrías, postgrados, especialidades y diplomados en Unphu, Pucamaima, Católica de Santo Domingo, Domínico Americano, Intec, Universidad de la Tercera Edad me sirvieron para mostrar a mis educadores del momento, lo tarado y retardado que ellos decían que era.
Coaching de Equipos y Coaching de Fortalezas, avalados por la International Coaching Community (ICC), a través de Perfiles y Competencias con los prestigiosos profesionales Sonia Colombo y Joseph O’Connor. Así como la realización de mis estudios como Operador Psíquico, de Control Mental Siva, Laredo Texas.
Estudios en el Seminario, la Escuela de Diáconos, para investirme de Ministro y ordenarme de Diácono Permanente, para toda la vida, y servir al Señor en mi Parroquia El Buen Pastor, Divina Providencia, Santa Cruz de Villa Mella, y otras muchas donde celebraba bodas, bautizos, predicaba la Palabra, impartía retiros y asistía a los sacerdotes amigos.
Hoy con 10 obras de crecimiento espiritual escritas, Soltar con Amor, La Virgen María, Dios sí está en todas partes, Reflexiones para Adolescentes ya editadas.
Tal vez, poco modesto, pero hoy al cumplir ya mis 75 años de edad y reconocer que todavía me queda un gran trayecto por recorrer, no me queda más que darles testimonio a ustedes de que sí se puede; luchar contra las tentaciones, los males que nos acechan y mantenernos firmes y fieles al Señor, ha sido librar una gran batalla, pero “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”.
Un día Víctor Martínez va a morir, tal vez dentro de 25 años, quien sabe, lo único que les pido es que no me recuerden como un hombre bueno, un hombre de Dios, recuérdenme como un indigno siervo del Señor, que luchó toda la vida para ser mejor persona y Glorificar a Dios.
Dios los bendiga y les devuelva engrandecidas sus oraciones, bendiciones, que a diario recibo y todo el amor y el apoyo que ustedes me han sabido brindar, pues sin ustedes mi Comunidad de Amor, mis amigos, familiares y exalumnos nada de esto hubiese sido posible.
Waoooo llegué a los 75, gracias Padre, por tu amor, tu eterna misericordia y por conducir mis pasos, por no abandonarme, protegerme y convertirme en “EL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO”.
Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias a mi hermana muy querida, entrañable amiga desde la infancia, que nació el mismo día, mes y año que yo, mi melliza, Hildita Saviñon, gracias por tu apoyo siempre. Bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



