Puerta de Hierro: donde falta el agua potable y sobran las aguas negras
Por Margarita de la Rosa
Hay imágenes que desmontan discursos con más contundencia que cualquier explicación técnica. La que circuló recientemente desde Puerta de Hierro es una de ellas: una cisterna recibiendo agua durante más de una hora y con una presión impresionante, mientras, a escasos metros, familias de tres calles del mismo residencial llevan meses padeciendo una escasez desesperante.
Estamos hablando de Paseo de Granada, Paseo de Sevilla y Paseo de Salamanca, donde el problema no comenzó ayer. Durante años sus residentes han recibido un servicio irregular que progresivamente se ha deteriorado, hasta llegar a la situación actual.
La explicación recurrente ha sido la baja presión y los problemas de bombeo. Sin embargo, cada día aparecen más elementos que obligan a mirar en otra dirección.

¿Cómo explicar que una cisterna pueda recibir semejante caudal durante más de una hora mientras viviendas situadas prácticamente al frente no reciben una gota? ¿Cómo hablar exclusivamente de falta de presión cuando dentro del mismo entorno existen fugas de agua y puntos donde el líquido llega con fuerza suficiente?
Precisamente por eso los residentes hemos insistido en algo elemental: que se revise técnicamente la distribución del agua hacia estas calles. Válvulas, sectorización, tuberías, posibles obstrucciones y mantenimiento de la red deben ser examinados antes de despachar el reclamo con la cómoda explicación de que “es un problema de presión”.
Las investigaciones y observaciones realizadas en la zona han comenzado a revelar indicios de tuberías obstruidas y falta de mantenimiento, elementos que merecen una evaluación técnica seria. Porque mientras no se determine dónde está realmente la falla, decenas de familias continuarán pagando las consecuencias.
Y pagando en sentido literal.
Ante la ausencia del servicio, los residentes han tenido que recurrir a camiones privados de agua que cuestan entre RD$2,500 y RD$3,000, en ocasiones después de esperar uno o dos días. A eso se agrega la paradoja de tener que mantenerse al día en el pago de un servicio público que prácticamente no reciben.
Pero el agua potable es apenas una cara del problema.
El otro drama corre por las cloacas
Puerta de Hierro enfrenta simultáneamente una situación que puede resultar todavía más preocupante: el deterioro del sistema sanitario y de alcantarillado.

En diferentes puntos del residencial se han identificado alcantarillas deterioradas y escapes de aguas negras hacia solares y espacios abiertos. Existe, además, una planta de tratamiento ubicada en las proximidades del río Isabela cuyo prolongado estado de inoperancia ya ha sido denunciado.
Las imágenes y videos son reveladores: aguas residuales desplazándose hacia áreas de humedales y finalmente hacia el río Isabela.
Aquí ya no estamos hablando solamente de la incomodidad de abrir una llave y encontrarla seca.
Estamos hablando de contaminación.
Estamos hablando de salud ambiental.
Estamos hablando de un río que durante años ha recibido las consecuencias de la falta de mantenimiento, supervisión e inversión en infraestructura sanitaria.

Resulta difícil encontrar una contradicción más absurda: en unas calles no llega el agua limpia y, en otros puntos del mismo residencial, corren libremente las aguas negras.
Dos problemas distintos, pero unidos por una misma realidad: infraestructura deteriorada y respuestas institucionales que no han estado a la altura de las necesidades de la comunidad.



