INTERNACIONALES

Irán desafía a Trump y Washington aprieta el gatillo económico

Teherán advierte que responderá con fuerza a cualquier nueva agresión, estrecha sus vínculos con Irak y rechaza ceder ante Washington; Bessent lanza ultimátum a los aliados: “o están con nosotros o están contra nosotros”. La guerra económica avanza, pero las armas siguen listas y un nuevo estallido podría sacudir la economía mundial.

Negociaciones se enfrían y el Golfo queda en máxima tensión

ORIENTE MEDIO

La posibilidad de una nueva negociación entre Estados Unidos e Irán luce cada vez más remota.

Washington ha decidido elevar la presión económica contra Teherán, mientras la República Islámica responde con amenazas de represalias, refuerza su cooperación con Irak y deja claro que no está dispuesta a aceptar condiciones que considere una capitulación.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que Washington prepara lo que calificó como la campaña de sanciones más severa de su historia contra Irán y advirtió a los países que mantengan relaciones económicas con Teherán que deberán escoger: “o están con nosotros o están contra nosotros”. Los detalles de las nuevas medidas serán anunciados el lunes.

La amenaza estadounidense llega en momentos en que el conflicto ya ha golpeado los mercados energéticos y ha alterado el tráfico petrolero por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo. Reuters advierte que las interrupciones en este corredor han elevado los precios de los combustibles y aumentado el riesgo de una crisis energética internacional.

Irán: “No permitiremos una agresión”

El ministro interino de Defensa iraní, Seyed Mayid Ebn Reza, afirmó este viernes que la capacidad defensiva constituye uno de los principales pilares de la seguridad nacional y de la disuasión iraní.

“No somos agresores, pero tampoco permitiremos que nadie agreda nuestro territorio, nuestra independencia y nuestra seguridad”, sostuvo durante un acto por el Día de la Industria Defensiva.

El funcionario aseguró que las capacidades militares iraníes se han fortalecido considerablemente durante el actual conflicto y presentó el desarrollo de la industria militar como un mecanismo de disuasión y no como una herramienta para iniciar guerras.

Teherán y Bagdad estrechan filas

Mientras Washington intenta aislar económicamente a Irán, Teherán profundiza sus vínculos con Irak.

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó este viernes en Bagdad que la relación entre ambos países es “inquebrantable” y que Irán e Irak continuarán enfrentando lo que calificó como agresión estadounidense e israelí.

Qalibaf también propuso ampliar el comercio bilateral utilizando las monedas nacionales para reducir la dependencia del dólar estadounidense. El dirigente iraní sostuvo que Washington y sus aliados han pasado de la confrontación militar a una estrategia de “guerra económica y cognitiva”.

El acercamiento entre Teherán y Bagdad constituye un desafío adicional para la estrategia estadounidense de aislamiento económico.

Irán promete una respuesta “devastadora”

La retórica militar tampoco baja de intensidad.

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, general Ali Abdolahi, advirtió que cualquier amenaza o “error de cálculo” será respondido con medidas que calificó de “contundentes y devastadoras”.

Según el general, las fuerzas iraníes mantienen preparación en los ámbitos terrestre, marítimo, aéreo, de defensa antiaérea, espacial y cibernético.

La declaración refleja que, aunque Washington intenta trasladar el enfrentamiento al terreno económico, Teherán mantiene abierta la posibilidad de responder militarmente si considera que su seguridad o territorio vuelven a ser atacados.

Washington endurece el cerco

Bessent ha dejado claro que la nueva estrategia estadounidense pretende cortar las principales vías de financiamiento de Irán, incluyendo operaciones comerciales, financieras y petroleras.

El objetivo declarado por Washington es estrangular económicamente al régimen iraní. El secretario del Tesoro incluso sugirió que la combinación de sanciones y bloqueo económico podría evitar, por ahora, una nueva campaña militar estadounidense de gran escala.

Pero el problema es que una guerra económica no necesariamente elimina el riesgo de una guerra militar.

Los dedos siguen en el gatillo

Ahí está el verdadero peligro.

Estados Unidos aumenta la presión económica; Irán responde con amenazas y busca nuevos aliados comerciales; Irak estrecha sus vínculos con Teherán; mientras el estrecho de Ormuz continúa convertido en uno de los principales puntos de tensión del planeta.

La guerra puede estar cambiando de escenario, pero no ha desaparecido el peligro militar.

Y si cualquiera de las partes calcula mal, si se produce un ataque contra instalaciones estratégicas, un incidente naval grave o una nueva interrupción del tránsito por Ormuz, la crisis podría saltar rápidamente del terreno económico al militar.

Las consecuencias serían mucho mayores que las sufridas hasta ahora: petróleo más caro, inflación, presión sobre los mercados, problemas de abastecimiento energético y un nuevo golpe a la economía mundial.

La pólvora está seca, los mercados están nerviosos y los dedos siguen cerca del gatillo. El mundo puede estar ante una guerra económica, pero un solo disparo podría volver a convertirla en una guerra abierta.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba