Rusia golpea Reni y endurece la presión sobre Ucrania; mantiene la puerta abierta a Trump
Moscú reivindica nuevos ataques contra infraestructura militar y logística ucraniana; Kiev busca autorización para emplear drones con Starlink contra objetivos dentro de Rusia y Ryabkov dice que Rusia está dispuesta a escuchar nuevas propuestas de Washington

EUROPA
El Ministerio de Defensa ruso informó este viernes que sus fuerzas atacaron durante la noche con drones depósitos de armas, equipos militares y material logístico en el puerto de Reni, en la región ucraniana de Odesa.
Según Moscú, los almacenes alcanzados eran utilizados para apoyar las operaciones de las Fuerzas Armadas de Ucrania. La información fue difundida por el Ministerio de Defensa ruso y recogida por medios internacionales.
Reni, situado sobre el Danubio, constituye un importante corredor logístico ucraniano próximo a la frontera con Rumanía y Moldavia. Los ataques en esta zona elevan además el riesgo de que incidentes relacionados con la guerra vuelvan a afectar a países vecinos de la OTAN. Este viernes, autoridades moldavas informaron de una explosión en territorio ucraniano cerca del paso fronterizo de Giurgiulești-Reni y del hallazgo de restos de un dron en territorio de Moldavia.
Ataques contra posiciones subterráneas
La aviación rusa también ha intensificado, según fuentes militares de Moscú, sus ataques contra posiciones fortificadas y estructuras subterráneas utilizadas por las fuerzas ucranianas en el frente de Zaporiyia.
La versión rusa sostiene que aeronaves de las Fuerzas Aeroespaciales emplearon municiones guiadas contra infraestructura subterránea en las proximidades de Orekhovo, con el objetivo de afectar centros de mando, almacenamiento y rutas logísticas.
Sin embargo, los detalles sobre la destrucción de una extensa red de túneles y sus dimensiones no han podido ser verificados independientemente, por lo que deben presentarse como una afirmación de la parte rusa y no como un hecho confirmado.
La importancia de este tipo de instalaciones es estratégica: las posiciones subterráneas permiten proteger personal, municiones y equipos frente a ataques aéreos y drones, además de facilitar movimientos relativamente protegidos.
En otro movimiento que podría aumentar la tensión, Ucrania ha solicitado autorización para emplear drones equipados con Starlink en ataques contra lanzadores de misiles balísticos rusos situados hasta unos 200 kilómetros dentro del territorio de Rusia, según informó Financial Times.
La propuesta requeriría la autorización de Elon Musk, debido a que Starlink es una red comercial operada por SpaceX. La información disponible indica que la petición ucraniana busca utilizar la conectividad satelital para mejorar el control y la precisión de drones de ataque en operaciones de largo alcance.
Aquí conviene corregir un punto de la versión original: no está confirmado que Donald Trump haya emitido una prohibición formal. Lo que se conoce es que la iniciativa enfrenta obstáculos y que Trump no habría mostrado apoyo a la solicitud ucraniana. La autorización depende de Musk y de las condiciones de uso de Starlink.
El asunto tiene especial importancia porque Rusia está tratando de interferir los sistemas Starlink utilizados por drones ucranianos, mientras Kiev considera esa tecnología fundamental para operaciones de precisión.
Muere en Moscú general retirado del FSB
El general de división retirado del Servicio Federal de Seguridad (FSB) Igor Laptev, de 83 años, fue encontrado muerto el 20 de agosto en su apartamento de Moscú.
Medios rusos reportaron que se trató de un suicidio. La información ha sido recogida por diversos medios, aunque las circunstancias del fallecimiento continúan bajo investigación.
Laptev tuvo una larga trayectoria en organismos de seguridad y administración pública de Rusia. Según los reportes, participó en operaciones en Afganistán, ocupó posiciones dentro del aparato de seguridad y posteriormente desempeñó funciones en organismos gubernamentales y empresariales.
Moscú dice que todavía escucha a Washington
Mientras los ataques continúan, Rusia insiste en que mantiene abierta la vía diplomática con Estados Unidos, aunque no está dispuesta a renunciar a sus principales posiciones sobre la guerra.
El viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Ryabkov, afirmó que Moscú está dispuesto a estudiar nuevas propuestas estadounidenses siempre que estas tengan en cuenta lo que Rusia denomina las “realidades sobre el terreno”.
Ryabkov sostuvo que Washington ha mostrado cierta disposición a comprender la posición rusa, pero cuestionó si Estados Unidos puede ejercer suficiente influencia sobre Kiev y sus aliados europeos.
El diplomático también hizo referencia a declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sobre la necesidad de nuevas ideas para intentar alcanzar una solución.
“Seguimos abiertos al diálogo con Washington, pero eso no significa que vayamos a abandonar nuestras posiciones fundamentales”, resumió Ryabkov, según la entrevista difundida este viernes.
La guerra entra en una fase más peligrosa
La combinación de ataques rusos contra infraestructura logística, el intento ucraniano de ampliar sus capacidades de ataque profundo dentro de Rusia y la escasez de interceptores Patriot en Ucrania dibuja un escenario cada vez más delicado.
Ucrania enfrenta una fuerte presión sobre su defensa antiaérea debido a la escasez de misiles interceptores Patriot, mientras Rusia ha intensificado sus ataques con misiles balísticos y drones.
Al mismo tiempo, los combates y ataques se acercan cada vez más a las fronteras de los países de la OTAN. El incidente registrado este viernes cerca de Reni y Moldavia es otro recordatorio de que cualquier error de cálculo puede convertir una guerra localizada en una crisis regional mucho más peligrosa.



