¡Manzanillo dice basta! CEBAMDER rompe negociación y exige investigar los daños del proyecto energético
Frank Valenzuela abandona las conversaciones ante lo que considera una compensación irrisoria y reclama una investigación internacional independiente sobre los impactos ambientales, sociales y económicos en la Bahía de Manzanillo

Por Frank Valenzuela
MANZANILLO, Montecristi, R.D.
Frank Valenzuela, presidente del Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo Regional (CEBAMDER), abandonó las negociaciones ante el Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación (MICI) del Grupo BID, al considerar inaceptables las condiciones económicas planteadas para resarcir los daños que, según las comunidades, ha provocado el desarrollo energético en Manzanillo.
Valenzuela sostuvo que no continuará sentado en una mesa donde, a su juicio, se pretende reducir la dignidad y las pérdidas de las comunidades a una compensación que no guarda proporción con la dimensión económica del proyecto.
“No voy a seguir sentado en una mesa donde lo que se pretende es negociar la dignidad de Manzanillo por una suma que no representa ni siquiera una fracción significativa de la riqueza que está programada para generar sobre nuestro territorio”, afirmó.
“Una cifra simbólica”
El dirigente comunitario cuestionó que, frente a una inversión que las organizaciones sitúan en más de RD$90,000 millones, se haya llegado a discutir un resarcimiento de alrededor de RD$50 millones o incluso inferior a RD$25 millones.
De acuerdo con esas cifras, RD$50 millones representarían aproximadamente 0.0556 % de RD$90,000 millones, mientras que RD$25 millones equivaldrían apenas al 0.0278 %.
“Eso no es una compensación proporcional. Es una cifra simbólica frente a la dimensión económica del proyecto”, sostuvo.
Valenzuela cuestionó además que un mecanismo concebido para la rendición de cuentas pueda terminar siendo percibido por las comunidades como un espacio donde estas deben aproximarse al monto que una corporación estaría dispuesta a pagar.
“El MICI no puede convertirse en un mecanismo para convencer a una comunidad de aceptar la cifra que una corporación está dispuesta a pagar”, afirmó.
CEBAMDER exige investigación internacional
Ante la ruptura de las conversaciones, CEBAMDER reclama al Grupo BID y al MICI una investigación independiente, internacional, técnicamente rigurosa y transparente que determine la verdadera dimensión de los daños ambientales, sociales y económicos denunciados en la Bahía de Manzanillo y su área de influencia.
La organización plantea que el análisis abarque los efectos acumulativos sobre manglares, humedales, pesca, biodiversidad, ecoturismo, apicultura, medios de vida y economía comunitaria, así como la capacidad institucional y los servicios públicos de la zona.
También reclama que se tome en cuenta la condición de protección internacional de los humedales y ecosistemas vinculados al territorio, incluido su reconocimiento bajo la Convención Ramsar.
“Primero debe determinarse científicamente el daño y, a partir de esa determinación independiente, establecerse la reparación que corresponda”, expresó Valenzuela.
“Manzanillo no es una zona de sacrificio”
Valenzuela cuestionó la desigualdad de poder entre las comunidades y las estructuras empresariales vinculadas al desarrollo energético, al señalar que mientras las primeras defienden sus medios de vida y territorio, las grandes empresas cuentan con recursos financieros, jurídicos y técnicos de alcance internacional.
En ese contexto, lanzó un mensaje directo a las empresas vinculadas al proyecto:
“República Dominicana no es un territorio sin dueño, y Manzanillo no es una zona de sacrificio”.
Aclaró que las empresas tienen derecho a desarrollar sus inversiones dentro del marco legal, pero también tienen la obligación de respetar la legislación ambiental, los derechos comunitarios y los estándares aplicables a proyectos financiados por organismos multilaterales.
¿Desarrollo para quién?
El dirigente puso como ejemplo el impacto que, según sostiene, ha sufrido el ecoturismo en la zona.
“¿Cómo puede explicarse internacionalmente que una zona con manglares, humedales, paisajes costeros y extraordinario potencial turístico termine viendo a sus propios emprendedores preguntarse si tendrán siquiera una embarcación con la cual trasladar a un turista?”, cuestionó.
A su juicio, la reparación no puede limitarse a entregar dinero a determinadas personas.
“Manzanillo necesita resarcimiento territorial, reparación productiva, restauración ambiental y reconstrucción de las oportunidades económicas destruidas o debilitadas”, manifestó.
“Me retiro por dignidad”
Valenzuela aclaró que su salida del proceso de negociación no significa el abandono de la lucha comunitaria.
“Me retiro de esta mesa por dignidad, no por cansancio; me retiro porque no voy a legitimar con mi presencia una negociación que, desde nuestra perspectiva, reduzca el valor de Manzanillo a una cifra simbólica”.
CEBAMDER anunció que llevará su posición a la opinión pública nacional e internacional y que continuará reclamando que cualquier eventual proceso de diálogo sea transparente, verificable, proporcional a los daños y respetuoso de los derechos de las comunidades.
“Las comunidades no están pidiendo limosna. Están exigiendo que se reconozcan sus pérdidas, que se cumpla la legislación dominicana, que se respeten los estándares internacionales y que cualquier eventual acuerdo sea construido sobre la verdadera dimensión de los impactos”, concluyó Valenzuela.
Y remató con una frase que resume el conflicto: “No abandonamos a Manzanillo; abandonamos una mesa en la que sentimos que la dignidad de nuestro pueblo estaba siendo colocada por debajo de una cifra”.


