¡No basta con hablar de ética! Cruz Cruz debe explicar resultados de auditorías

El exdirector de la Policía salió disparando frases sobre principios y honestidad, pero antes de presentarse como víctima de su destitución debería responder por los cuestionamientos que arrastra de su gestión financiera en el Hospital de la Policía
Buenos días…
Ahora resulta que, después de salir de la jefatura de la Policía Nacional, el mayor general, ya retirado, Andrés Modesto Cruz Cruz aparece ante el país como una especie de héroe de la honestidad, un hombre supuestamente destituido por defender principios.
Su frase retumbó: “Nunca, nunca permitan que nadie les haga creer que actuar correctamente es una debilidad o un error. Sean fuertes, preservando sus principios éticos y morales, no dejen de luchar por lo correcto, aunque les cueste el puesto”.
Bonita frase. Potente. Pero también deja una pregunta sobre la mesa: ¿A quién se la está lanzando?
Porque si el mensaje pretende decir que lo sacaron de la Policía por actuar correctamente, entonces el Gobierno, y particularmente el presidente Luis Abinader, está obligado a explicar por qué lo destituyó.
Pero hay algo más. Cruz Cruz, que ahora parece querer salir de la Policía convertido en símbolo de rectitud, también tiene que explicarle al país su pasado administrativo.
Sí. Cuando se desempeñó como gerente financiero del Hospital Docente de la Policía Nacional, durante el gobierno de Danilo Medina, una auditoría realizada a su gestión —según documentos y denuncias que han circulado sobre ese período— habría detectado graves irregularidades administrativas y financieras por decenas de millones de pesos.
Y no hablamos de un rumor de esquina. Hablamos de auditorías realizadas a su gestión, una de ellas solicitada por un coronel que posteriormente lo sustituyó.
Entonces, la pregunta es simple: ¿Qué pasó con esos recursos? ¿Qué encontró exactamente la auditoría? ¿Qué respondió Cruz Cruz? ¿Hubo consecuencias?
Porque quien sale a hablar de ética, moral y principios debe estar dispuesto a que su propia hoja de vida sea puesta bajo la lupa.
Y hay otro asunto que también merece explicación: durante su desempeño como inspector general de la Policía fue señalado por supuestas retaliaciones. Que lo desmienta.
Aquí no se trata de destruir reputaciones. Se trata de algo mucho más sencillo: transparencia.
Durante los aproximadamente seis meses que permaneció al frente de la Policía Nacional ocurrieron numerosos escándalos y cuestionamientos.
Sin embargo, Cruz Cruz nunca salió públicamente a explicar, con la contundencia que ahora utiliza para hablar de principios. Pero tampoco ha dicho qué encontró realmente en la institución, qué irregularidades detectó y qué hizo para corregirlas.
Y si existía un desorden administrativo de la gestión anterior, ¿por qué no lo denunció con nombre y apellido? ¿Ordenó investigar la mafia que decían existía con los combustibles?.
La transparencia no puede aparecer el día de la destitución. Si había problemas, había que denunciarlos cuando se estaba sentado en la silla de director. Porque después de salir, cualquier discurso puede parecer una justificación.
Y en la Policía, señores, todo el mundo sabe quién es quién.
Y hablando de la Policía, resulta vergonzoso observar a algunos generales retirados que parecen no despegarse de la sede policial, aunque ya no tengan ninguna función institucional allí.
La escena es tan evidente que hasta dentro de la propia institución se escuchan comentarios. Hace unas horas, un oficial superior llegó al extremo de referirse a un brigadier retirado en términos absolutamente despectivos: “Mira ese plagoso, ahora no sale de la jefatura”. ¡Qué vergüenza!
Una institución seria no puede convertirse en punto de reunión permanente de generales retirados, buscadores de favores y personajes que ya no tienen ninguna responsabilidad oficial. La Policía necesita disciplina, autoridad y profesionalidad. No una pasarela de viejas influencias.
Y al presidente Luis Abinader le recomendamos algo: Dese una vuelta por la carretera El Seibo-Las Cuchillas. La terminaron hace apenas unos días y ya están remendándola.
¿Así es que se construye una obra pública? Presidente, deje de cargar cruces ajenas. Aquí no se trata de inaugurar, cortar cintas y después mirar hacia otro lado cuando comienzan a aparecer los problemas. ¡Rompa!
Rompa con las malas prácticas. Rompa con los funcionarios intocables. Rompa con las obras mal hechas. Y, sobre todo, rompa con la cultura de que nadie tiene que explicar nada.
En este país hay demasiados discursos de honestidad… y muy pocas explicaciones.



