¡Palo si boga y palo si no boga! ¿A quién creerle?

Casi 100 familias de tres calles de Puerta de Hierro, en Santo Domingo Norte, llevan desde 2024 padeciendo problemas de abastecimiento de agua. Antes, la CAASD atribuía las dificultades a la sequía; ahora, las lluvias y las crecidas también figuran entre los obstáculos. Mientras tanto, los afectados continúan pagando por camiones cisterna.
La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) tiene una explicación cuando falta agua: la sequía. Pero, cuando llueve sin descanso y los ríos crecen, el exceso de agua también puede convertirse en un problema para el funcionamiento de los acueductos.
¡Palo si boga y palo si no boga! ¿Entonces, a quién creerle?
Esta situación merece una explicación técnica y una respuesta concreta: casi 100 familias de tres calles de Puerta de Hierro, en Santo Domingo Norte, llevan desde 2024 enfrentando dificultades para recibir agua con la presión necesaria.
No se trata de un inconveniente de unos cuantos días. Es un problema prolongado que obliga a los afectados a buscar alternativas para cubrir una necesidad básica, con el gasto adicional que supone comprar agua en camiones cisterna.
Es cierto que las sequías, las lluvias intensas y las crecidas de los ríos pueden alterar los sistemas de captación, tratamiento y distribución. Sin embargo, cuando una comunidad arrastra dificultades durante más de dos años, resulta razonable preguntar si, además de los factores climáticos, existen problemas de presión, infraestructura, bombeo o distribución que deban ser evaluados.
La pregunta es directa: ¿qué explica que el problema persista desde 2024, tanto en períodos de sequía como durante las lluvias?
La comunidad merece una respuesta que vaya más allá de las explicaciones generales sobre el clima.
La CAASD debería precisar cuál es la causa del problema en Puerta de Hierro, qué medidas ha adoptado y qué solución contempla para garantizar un suministro regular y con la presión adecuada.
No se trata de desconocer las dificultades que pueden enfrentar los sistemas de agua potable ante fenómenos naturales. Se trata de establecer si esas circunstancias explican por sí solas una situación tan prolongada o si hay aspectos técnicos pendientes de solución.
Mientras se aclara el panorama, los residentes continúan enfrentando las consecuencias y pagando por una alternativa para abastecerse.
¡Menos explicaciones generales y más respuestas concretas!
Puerta de Hierro necesita saber por qué no recibe el agua con la presión necesaria y cuándo podrá contar con un servicio estable.
Porque, si la sequía impide que llegue el agua y las lluvias tampoco permiten resolver el problema, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuándo llegará una solución definitiva?
Ahora bien, hay algo que no cambia, ni con sequía ni con inundaciones, y es que los afectados siguen pagando camiones de agua de sus propios bolsillos.



