
Mensaje 5009
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasisliniz?
Una vez pregunté en un salón de clases a un chico, qué quería ser cuando creciera y me respondió: “quiero ser un hombre importante”, lo que desenlazó un diálogo acerca de lo que era un hombre importante, el cual procedí a grabar en mi teléfono.
Los estudiantes expresaban que ser un hombre importante era ser como …, nombrando una serie de artistas famosos, algún presidente más que otro y algunas personalidades sociales.
¿Y cuáles son las cualidades de esos hombres importantes?, pregunté, a lo que recibí una serie de supuestas cualidades que definían el perfil de lo que ellos consideraban un hombre importante.
“Que tenga mucho dinero”, fue la número uno y más consensuada, de ahí en adelante todo empezó a girar en torno a lo material.
¿Cómo se comporta un hombre importante?, pregunté, y la verdad que mis chicos tenían una visión tan distorsionada de lo que era ser un hombre importante, que tuve que impartirle varias conferencias para trabajarle los valores y concientizarlos de lo que era ser un hombre importante.
Cosas que le extrañaron a Víctor Martinez: ningún papá era importante, ningún líder religioso era importante, se conocían la vida y los teneres de los más negativos ejemplares humanos destacados en el mundo artístico y social y mostraban incluso admiración, me dejó impactado cuando uno de ellos nombró al narcotraficante más famoso del mundo.
Sin embargo y en honor a la verdad, había un chico que no participaba, solo escuchaba en silencio, hasta que yo lo interpelé motivándolo para que hablara y estas fueron sus escasas y entrecortadas palabras:
“Para mí un hombre importante es aquel que ayuda a los demás, aunque no tenga dinero, es el que imita a Jesús, el que trata bien a los demás, sobre todo a los más pobres, el que es buen papá y ayuda a mamá en la casa, el que me ayuda a hacer mis tareas y me corrige cuando me porto mal, es el que no roba el dinero del pueblo, no habla mentiras y siempre habla la verdad”.
Algunos intentaron burlarlo con un sonido de rechazo, pero convertí aquel incidente en una lección ética, que, por lo que me contaba 20 años después mi querido exalumno Rafael, quedo grabada en sus mentes y corazones para toda la vida.
El chico silencioso es hoy un joven empresario muy importante, muy humilde, de trato afable y educado con todo el mundo, un hombre de Dios, con una hermosa familia y muy agradecido siempre de quienes sembramos semillas de amor en su corazón.
Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Mayra Báez, bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



