
Mensaje 5011
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Saber mucho es peligroso, no por los conocimientos que guarde tu mente, sino por la actitud que tu asumas al sentir que sabes mucho o más que los demás.
Ser un profesional de prestigio por tu merecido esfuerzo realizado a través de toda una trayectoria de vida capacitándote o un predicador, ministro religioso, por los dones y carismas que Dios te ha dado, te podrían llevar a sentirte encumbrado al extremo de ver a los demás por el encima del hombro.
Incluso, sucede lo mismo con algunos que llegan a posiciones de mando, como políticos y militares, donde se encumbran, se ponen incomunicables, no se puede llegar a ellos, y se olvidan hasta de los amigos, sin recordar que son posiciones pasajeras.
Es entonces cuando el orgullo, la altanería, la prepotencia le quitan la humildad requerida para responder a los designios de Dios, quien te lo ha dado todo a cambio de nada.
Lo triste es que estos comportamientos se reflejan incluso a nivel familiar, afectando su relación de pareja y el trato con los hijos.
Saber mucho es bueno, estudiar, prepararse, utilizar al máximo los recursos otorgados por Dios, pero sin olvidar que somos indignos siervos del Señor y debemos actuar para glorificarlo con humildad y amor al prójimo.
Por tanto, mi querido general, doctor, obispo, político, director, ministro, recuerde que los grandes hombres son aquellos que saben tratar a los pequeños, con amor, humildad y un trato amable.
Recordar a grandes sabios como el general Constantino Matos Villanueva, el doctor Oscar Cabrera Martinez, el obispo Monseñor Juan Félix Pepén, el político Alfredo Mota Ruiz, doña Mary Marranzini, y muchos otros líderes, que sembraron con humildad y amor en los corazones de sus subalternos, pacientes, feligreses, seguidores, sin sentirse encumbrados por sus posiciones y su liderazgo es descubrir la presencia de Dios en el mundo.
Víctor Martínez espera que a los líderes que escuchen este Mensaje de Amor inspirado por el Espíritu Santo, les sirva de reflexión y recuerden que:
“El verdadero líder no es el que se eleva por encima de los demás, sino el que, con humildad, se pone al servicio de todos.”
Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Claudia Almonte, bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



