¡Ormuz arde! Tres petroleros chocan con minas e Irán derriba otro dron de EE.UU.

La tensión entre Teherán y Washington vuelve a subir de temperatura: Irán afirma que tres petroleros explotaron al utilizar una ruta no autorizada y anuncia el derribo de un MQ-1 estadounidense. Trump, mientras tanto, vuelve a bromear con llamar al estratégico estrecho “Estrecho de Trump”.
TEHERÁN/WASHINGTON.
El estrecho de Ormuz volvió a convertirse este jueves en uno de los puntos más peligrosos del planeta, después de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmara que tres petroleros explotaron y se incendiaron tras chocar con minas navales mientras intentaban atravesar una ruta que Teherán considera ilegal.
Según el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), los buques habían apagado sus sistemas de radar y navegación y desatendieron las advertencias de la Armada iraní.
Los Guardianes sostienen que las embarcaciones fueron alcanzadas en una ruta situada al sur del estrecho y posteriormente quedaron abandonadas en las costas meridionales de la vía marítima.
La versión iraní, sin embargo, no ha sido verificada de forma independiente.
La agencia marítima británica UKMTO confirmó haber recibido un reporte sobre un buque en llamas en las proximidades de Khasab, en Omán, pero no estableció de inmediato qué provocó el incendio ni informó de víctimas.
El incidente vuelve a poner bajo presión una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
Ormuz, otra vez en el centro del peligro
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las principales arterias para el transporte mundial de petróleo y gas.
Desde el comienzo de la guerra en Medio Oriente, Teherán y Washington han incrementado la presión sobre la navegación comercial.
Irán ha intentado controlar el tránsito por el estrecho y exige autorización para determinados movimientos, mientras Estados Unidos mantiene una política de presión y bloqueo sobre los puertos iraníes.
La consecuencia es una situación cada vez más peligrosa para los buques comerciales.
Los ataques contra embarcaciones y las restricciones al tráfico marítimo han generado preocupación internacional por el suministro energético y por el comportamiento futuro de los precios del petróleo.
Trump quiere ponerle su apellido a Ormuz
Mientras el estrecho vuelve a calentarse militarmente, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a plantear la posibilidad de cambiarle el nombre.
Durante un acto político en Ohio, Trump sugirió nuevamente llamar al estratégico paso marítimo “Estrecho de Trump”, en una referencia a su anterior decisión de promover el nombre “Golfo de América” para el Golfo de México.
El comentario provocó nuevas reacciones en medio de una campaña electoral marcada por la guerra con Irán, los precios de la energía y las tensiones internacionales.
Trump ha defendido además que, una vez terminado el conflicto, los precios del petróleo y de la gasolina deberían disminuir.
El planteamiento llega precisamente cuando la seguridad del estrecho se encuentra bajo una presión extraordinaria.
Irán anuncia el derribo de otro MQ-1
Como si los petroleros incendiados fueran poco, el CGRI anunció este jueves que sus fuerzas derribaron un dron estadounidense MQ-1 en las proximidades del estrecho de Ormuz.
Según la Guardia Revolucionaria, la aeronave fue interceptada y destruida al este del estrecho, frente a la costa de Sirik, en la provincia iraní de Hormozgán.
Teherán asegura que el derribo fue realizado mediante un sistema moderno de defensa aérea integrado a la red nacional.
El CGRI presentó el episodio como el decimocuarto MQ-1 estadounidense derribado por fuerzas iraníes.
Pero, nuevamente, la afirmación iraní no ha sido confirmada públicamente por Washington de manera independiente.
La versión de Teherán también sostiene que sus fuerzas han derribado decenas de drones MQ-9, aunque esas cifras deben ser consideradas como declaraciones oficiales iraníes mientras no exista corroboración independiente.
La guerra tecnológica se extiende al mar
El nuevo episodio confirma que la confrontación entre Irán y Estados Unidos no se limita a ataques contra instalaciones militares.
Ahora también tiene como escenario los corredores marítimos por donde circula buena parte de la energía mundial.
Petroleros, drones, minas, bloqueos y amenazas convierten a Ormuz en un polvorín.
Y cualquier incidente de mayor magnitud podría tener consecuencias que irían mucho más allá de las costas iraníes y omaníes.
El estrecho es demasiado pequeño para contener una crisis demasiado grande.
Por eso, mientras Trump habla de cambiarle el nombre y Teherán advierte sobre las rutas que considera prohibidas, el verdadero problema no es cómo se llamará Ormuz, sino quién tendrá el control de sus aguas y cuánto le costará al mundo una nueva escalada.



