Rusia y Ucrania intercambian otra lluvia de drones y bombas

Ucrania golpea el territorio ruso con una de las mayores oleadas de drones del año, mientras Moscú responde con nuevos ataques contra ciudades e infraestructura ucraniana.
EUROPA
La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar durante la madrugada de este jueves, con una nueva y gigantesca ofensiva de drones ucranianos contra territorio ruso y una posterior respuesta militar de Moscú contra objetivos en Ucrania.
El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron y destruyeron 1,214 drones ucranianos durante la noche del 28 al 29 de octubre.
La cifra, de confirmarse, convertiría la incursión en una de las mayores oleadas de drones registradas contra territorio ruso desde el comienzo de la guerra. Sin embargo, se trata de una cifra oficial rusa que no ha podido ser verificada de manera independiente.
Uno de los principales focos fue la región de Moscú.
El alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin, informó que 613 drones se dirigieron hacia Moscú durante la noche, y aseguró que la mayoría fueron derribados antes de alcanzar la ciudad. Reuters confirmó el dato y señaló que las autoridades rusas activaron medidas de seguridad ante la magnitud de la incursión.
La ofensiva provocó además restricciones temporales en varios aeropuertos rusos y alteraciones en el tráfico aéreo.
Una guerra de drones cada vez más profunda
El ataque del jueves llega apenas días después de otra gran ofensiva.
El 18 de octubre, el Ministerio de Defensa ruso afirmó haber destruido 1,015 drones ucranianos durante una incursión nocturna que alcanzó varias regiones del país, incluida la zona de San Petersburgo.
Aquella ofensiva provocó incendios y daños en instalaciones de infraestructura y energía, según autoridades rusas y medios internacionales.
La sucesión de ataques demuestra que Ucrania continúa ampliando el alcance de su campaña de drones contra territorio ruso, mientras Moscú mantiene una intensa campaña aérea sobre Ucrania.
Moscú responde sobre Ucrania
Mientras las defensas rusas enfrentaban la oleada de drones, las Fuerzas Armadas rusas lanzaron nuevos ataques contra territorio ucraniano.
Reuters informó que Rusia atacó Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, donde resultó dañada una institución educativa, según el alcalde Ihor Terejov.
También se reportaron ataques contra otras zonas del país.
En Zaporiyia, fuentes de seguimiento del conflicto registraron ataques con bombas aéreas guiadas durante la madrugada del jueves.
La dinámica vuelve a repetirse: Ucrania golpea objetivos dentro de Rusia y Moscú responde con ataques de drones, misiles y bombas guiadas contra ciudades, infraestructura y posiciones ucranianas.
Moscú atacaun buque rumbo a Odesa
En otro episodio divulgado este jueves, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus fuerzas atacaron en el mar Negro un buque de carga seca que se dirigía hacia Odesa.
Según la versión rusa, la embarcación transportaba material militar y bienes de doble uso destinados a las Fuerzas Armadas de Ucrania.
La información fue difundida por el Ministerio de Defensa ruso y recogida por la agencia estatal de noticias de Catar, pero no existe por el momento una verificación independiente que permita confirmar la naturaleza de la carga, el alcance de los daños o que la embarcación haya sido destruida.
El episodio se produce en un momento particularmente delicado para la navegación comercial en el mar Negro.
Turquía advirtió esta semana sobre los riesgos derivados de los ataques rusos y ucranianos contra embarcaciones en esa zona, mientras crece la preocupación por la seguridad de las rutas marítimas.
La guerra y su presión aérea
La escalada de las últimas horas confirma que los drones se han convertido en una de las principales armas estratégicas de ambos bandos.
Ucrania intenta llevar la guerra cada vez más lejos del frente, golpeando instalaciones y objetivos dentro de Rusia, mientras Moscú mantiene su capacidad para lanzar ataques de largo alcance contra ciudades e infraestructura ucranianas.
Y mientras las conversaciones diplomáticas continúan sin producir un acuerdo definitivo, los cielos de Rusia y Ucrania vuelven a convertirse en escenario de una guerra cada vez más tecnológica, extensa y peligrosa.
Por ahora, ni Moscú ni Kiev parecen dispuestos a bajar la intensidad.
La guerra de drones continúa. Y cada nueva madrugada parece traer una cifra mayor, un objetivo más lejano y una respuesta todavía más fuerte.



