OPINION

¿Quiénes se quedaron con la fortuna de Trujillo

Por Augusto Álvarez

Valientes dominicanos ejecutaron al dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, un hombre que durante más de 30 años convirtió la República Dominicana en su hacienda personal, acumulando riquezas gigantescas, mientras controlaba casi todo, los ingenios, terrenos, bancos, empresas, comercios y hasta el aire que respiraba el pueblo.

Dicen los historiadores que el tirano llegó a manejar directa o indirectamente más del 60 y hasta el 70 por ciento de la economía nacional. Otros aseguran que era prácticamente dueño absoluto del país. Lo cierto es que mientras el pueblo sobrevivía con miseria, el régimen amasaba fortunas obscenas.

Ahora bien, surge la pregunta incómoda que muchos evitan tocar: Si Trujillo cogió tanto dinero y tantas propiedades del Estado dominicano… ¿quiénes se quedaron luego con esa fortuna?

Porque una cosa está clara, los hombres que arriesgaron el pellejo y ejecutaron al dictador no fueron quienes terminaron controlando las empresas, las tierras ni las riquezas del trujillismo.

Muchos de ellos terminaron perseguidos, exiliados, asesinados o abandonados por el mismo sistema que nació después de la tiranía.

Tras la muerte del dictador, gran parte de sus bienes pasaron formalmente al Estado. Pero en la práctica, comenzó un proceso silencioso donde sectores poderosos, empresarios, militares, políticos y figuras cercanas al poder fueron quedándose con pedazos del enorme imperio económico construido durante la dictadura.

Y ahí es donde la historia se pone espesa.

Porque escarbar en la herencia económica del trujillismo es entrar en terrenos peligrosos. Hay apellidos intocables, documentos desaparecidos y negocios que cambiaron de manos sin que el pueblo supiera jamás cómo ocurrió realmente.

Entre trajes, corbatas y oficinas elegantes, muchos hicieron fortunas sobre estructuras que originalmente fueron levantadas bajo el control absoluto del régimen. Y como siempre ocurre entre poderosos, “entre bomberos no se pisan la manguera”.

La gran pregunta sigue viva:

¿Quiénes heredaron de verdad el poder económico del trujillismo?

¿Quiénes se beneficiaron de industrias, terrenos y empresas que antes pertenecían al dictador?

Porque mientras algunos pusieron la sangre para sacar al tirano, otros parecieran haber recogido los frutos económicos del derrumbe de la dictadura.

Y hoy, décadas después, todavía hay silencios que pesan más que cualquier archivo histórico.

Señor empresario: ¿usted es beneficiario indirecto de alguna vieja fortuna nacida durante la era de Trujillo?

Rafael Leónidas Trujillo Molina fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961.

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