
Mensaje 4811
AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Pidiendo a Dios sabiduría divina para dirigirme a quienes me han estado apoyando en esta labor de llevar la Palabra de Dios por el mundo entero, en estos últimos años, sobre todo a la Comunidad de Amor que ha sido tan solidaria conmigo, hoy al levantarme abro mi Biblia, como es mi costumbre, para ver qué me dice hoy el Padre y me cae en Filipense 1, una lectura que comparto con ustedes.
“Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes, en todas mis oraciones por todos ustedes siempre oro con alegría, porque han participado en el evangelio desde el primer día hasta ahora, estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
Es justo que yo piense así de todos ustedes porque los llevo en el corazón; pues, ya sea que me encuentre preso o defendiendo y confirmando el evangelio, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado. Dios es testigo de cuánto los quiero a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús.
Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio. Así podrán discernir lo que es mejor y ser puros e irreprochables para el día de Cristo; llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” Palabra de Dios. (Filipenses 1).
Pareciera un invento mío, pero no, es un invento de Dios, un testimonio más de cómo él nos habla cuando le pedimos con fe y caminamos por sus sendas, Dios escucha mis oraciones y tengo innumerables testimonios de ustedes que me han llamado con familiares enfermos, situaciones difíciles, problemas de trabajo y Dios siempre ha obrado.
Las oraciones de intercesión que este indigno siervo de Dios, Víctor Martinez, hace por quienes me las piden, pienso que son efectivas por mi perseverancia, mis postraciones cinco veces al día, mi lucha por mantener mi santidad, la profundidad con la que conecto con el Padre, los sacrificios que ofrezco y la humildad con la que me he tenido que someter para depender de sus hijos elegidos, dedicándome exclusivamente a trabajar en la Empresa de Dios 24/7, desprendiéndome de todo.
No soy yo, es el Señor quien elige, quien escucha, quien cambia nuestra vida en otra dirección para conducirnos por el camino del amor, la paz, la felicidad, te toca a ti obedecerlo y dejarte conducir.
Gracias Padre por tu amor, por mis hermanos queridos, elegidos por ti, que me apoyan, por mostrarme que tras la tempestad viene la calma y que hay tiempo para todo en la vida, gracias por permitirme estrechar mi relación contigo, extenderme tu mano, e iluminar mi camino. Bendito y alabado seas mi Dios.
Gracias por Nancy Martí, quien hace posible que este mensaje llegue a todos ustedes. Bendícela, Señor.
Hasta la próxima.



