¿En Ucrania, el fuego consume la ciudad?

Cualquier observador quedaría sorprendido al ver cómo Kiev, la capital de Ucrania, vuelve a ser castigada por intensas oleadas de drones rusos.
La gran interrogante sigue siendo la misma: ¿cuándo llegará la paz a ese granero de Europa?
En distintos círculos políticos y diplomáticos han circulado versiones sobre supuestas presiones de sectores de la administración Trump para impulsar un cambio en el liderazgo ucraniano. Sin embargo, al mismo tiempo, varios países de la Unión Europea continúan respaldando a Volodímir Zelenski y defienden la continuidad de su gobierno frente a la invasión rusa.
Los ataques con drones registrados este domingo sobre Kiev, según diversos reportes, figuran entre los más intensos de los últimos meses, reavivando la preocupación sobre la capacidad de Rusia para mantener la presión militar sobre la capital ucraniana.
Las declaraciones de fortaleza pronunciadas anteriormente por el mandatario ucraniano parecen enfrentar ahora una realidad mucho más compleja. Mientras tanto, la atención de Washington parece concentrarse cada vez más en la crisis con Irán, un escenario que muchos analistas consideran prioritario para la política exterior estadounidense.
Esa prioridad podría explicar la percepción de una menor intensidad diplomática de Estados Unidos respecto a la guerra entre Rusia y Ucrania. Si el conflicto en Oriente Medio continúa escalando, es probable que absorba aún más recursos, atención política y capacidad de negociación de las principales potencias.
La pregunta, entonces, resulta inevitable: si la guerra en el Golfo Pérsico sigue ampliándose y el conflicto ucraniano deja de ocupar el primer plano de la agenda internacional, ¿se alejará todavía más la posibilidad de alcanzar la paz en Ucrania?
El tiempo, y las decisiones de las grandes potencias, tendrán la última palabra.



