OPINION

Ucrania y Moscú: un juego peligroso de presión y respuestas

GlobalAhora se agrega un ingrediente más al conflicto ruso-ucraniano que, lógicamente, recibió el visto bueno de la Unión Europea, interesada en mantener la cercanía con Washington tras los recientes roces con Donald Trump.

Bélgica, ¡oh, política!, parece haber olfateado algo en esta insólita decisión de involucrarse de manera más directa, como quien se aferra a un árbol para no caer al vacío.

Ahora solo queda esperar la respuesta de Moscú, siempre que antes no surja otra nación que obligue a los belgas a reconsiderar su postura.

En medio de la crisis mundial provocada por las dificultades petroleras en el Estrecho de Ormuz, ¿qué puede aportar Bélgica al conflicto ruso-ucraniano?

Incluso cuando Vladimir Putin decretó una tregua y la administración Zelenski decidió romperla, es probable que Moscú ya hubiese sido notificado de que en la Unión Europea se cocinaba, a presión, algún posible acuerdo estratégico.

Sin embargo, preferimos esperar la valoración de la administración Trump sobre la decisión belga de aportar armas a Ucrania, pues resulta imposible descartar las opiniones de Washington y Moscú en cualquier movimiento relacionado con este conflicto.

Ni siquiera antes, durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, Bélgica representó un factor decisivo: primero se declaró neutral y luego Alemania terminó invadiéndola.

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