Trump pone precio a la política: ¿US$5,000 para ganar las elecciones?

Por Augusto Álvarez
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido entregar US$5,000 a cada adulto estadounidense si los republicanos mantienen el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de medio término de noviembre. Trump bautizó la propuesta como el “dividendo Trump”.
La propuesta ha generado una enorme controversia, porque aunque el presidente no dijo expresamente que el dinero sería entregado a quienes voten por los republicanos, sí condicionó el pago a que su partido conserve el control del Congreso. Y ahí es donde comienza el ruido: ¿dividendo económico o incentivo electoral?
La práctica de ofrecer beneficios económicos para conquistar votos no es desconocida en nuestros países. Lo insólito es que una propuesta de esta naturaleza surja desde la Casa Blanca, en una nación que durante décadas ha presentado su sistema democrático como uno de los referentes mundiales.
¿Cuánto vale un voto?
La pregunta queda sobre la mesa: ¿qué pensará el ciudadano estadounidense que durante años ha defendido la independencia de su voto cuando desde la Presidencia se le dice, en esencia, que si los republicanos ganan, recibirá US$5,000?
Trump ha puesto una cifra sobre la mesa y, aunque jurídicamente no se haya establecido que se trate de una compra de votos, políticamente el mensaje es difícil de ignorar.
Además, la propuesta aparece en un momento complicado para los republicanos, con encuestas y proyecciones que muestran a los demócratas con posibilidades de recuperar la Cámara de Representantes.
¿desesperación electoral?
La oferta puede interpretarse como una audaz estrategia para movilizar a los votantes republicanos y convertir las elecciones de medio término en un plebiscito sobre la gestión de Trump.
Pero también puede ser leída como una señal de preocupación dentro del Partido Republicano.
Cuando un gobierno necesita poner sobre la mesa miles de millones de dólares para entusiasmar al electorado, la pregunta inevitable es si está convencido de que sus resultados hablan por sí solos.
Y hay otro detalle que no puede pasarse por alto: la propuesta podría superar el billón de dólares y necesitaría autorización del Congreso, además de que Trump no explicó con precisión cómo se financiaría.
La política también tiene límites
En nuestros patios latinoamericanos estamos acostumbrados a escuchar ofertas de campaña, regalos, funditas, electrodomésticos, dinero y todo tipo de promesas para conquistar voluntades.
Pero muchos pensábamos que ciertas prácticas tenían un límite cuando llegábamos al corazón de la democracia estadounidense.
Ahora Trump ha puesto sobre la mesa una propuesta que obliga a preguntar si también en Washington comienza a imponerse aquello de que “en política todo se vale”.
Las guerras, los aranceles, la presión económica y las dificultades internas pueden estar pasando factura. Y si las urnas comienzan a verse cuesta arriba, cualquier fórmula capaz de movilizar electores parece entrar en el menú político.
¿Quién nos educó?
En los patios de Estados Unidos también existen la corrupción, el clientelismo y las tentaciones del dinero.
La diferencia es que durante mucho tiempo muchos latinoamericanos miramos hacia el norte pensando que aquellas prácticas eran exclusivamente nuestras.
Tal vez ha llegado el momento de preguntarnos, con cierta ironía: ¿Quién nos educó?
Porque si en nuestros barrios se ha comprado alguna vez un voto por unos cuantos pesos y ahora en la política estadounidense se habla de miles de dólares por ciudadano, quizás la distancia entre unos patios y otros no sea tan grande como nos habían contado.



