Ormuz, Trump y el costo de una nueva guerra

Por Augusto Álvarez
La administración del presidente Donald Trump podría encontrarse, después de las elecciones de medio término de noviembre, ante lo que nos atrevemos a denominar «La Alternativa del Diablo»: decisiones políticas y geopolíticas cuyo costo podría ser enorme, cualquiera que sea el camino escogido.
El escenario electoral se complica para los republicanos, mientras el Partido Demócrata intenta recuperar terreno y figuras como el expresidente Barack Obama vuelven a gravitar en la lucha política estadounidense.
Tenemos la certidumbre de que la administración Trump ha logrado despejar importantes obstáculos que, por razones políticas, los demócratas habrían dejado pendientes y que los republicanos consideran prioritarios.
Pero una vez definido el resultado electoral de la primera semana de noviembre, podría aparecer sobre la mesa un asunto de dimensiones mucho mayores: el estrecho de Ormuz.
Y ahí estaría, precisamente, la verdadera «Alternativa del Diablo»: ¿qué ocurriría si Estados Unidos y sus aliados tuvieran que enfrentar una nueva crisis alrededor de ese estratégico paso marítimo? ¿Cuál sería el costo en vidas humanas y para la economía mundial?
El estrecho de Ormuz constituye una prioridad estratégica para Irán y, al mismo tiempo, un punto neurálgico para quienes buscan garantizar el acceso a las enormes riquezas energéticas de la región.
En nuestra interpretación, la administración Trump tendría sobre la mesa tres grandes prioridades: primero, enfrentar el desafío político interno que representan los demócratas y el escenario que dejarán las elecciones de medio término; segundo, definir qué hacer ante la situación en el estrecho de Ormuz, donde —como dice el pueblo dominicano— podría ser donde la puerca retuerza el rabo; y tercero, aumentar la presión sobre los organismos de inteligencia estadounidenses para encontrar una salida al conflicto de Ucrania y determinar quién podría asumir el liderazgo político del país.
Después de las elecciones de noviembre, por tanto, podrían comenzar a conocerse las verdaderas cartas que guarda la administración Trump.
Y algunas de ellas podrían ser bastante explosivas.



