Abinader: dos años para demostrar si la lucha contra la corrupción es verdad o puro discurso

Los grandes escándalos no pueden seguir durmiendo en los despachos: Aduanas, presuntos fraudes, casos de ejecuciones y denuncias de irregularidades exigen investigaciones, responsables y consecuencias.
Buenos días…
Al presidente Luis Abinader se le presenta una nueva oportunidad para demostrar que en su gobierno hay transparencia y que, de verdad, se enfrenta la corrupción.

Hasta ahora, en materia de lucha contra la corrupción, no transita por un buen camino. Y el pueblo necesita que actúe, tal y como se comprometió cuando era el gallito que más peleaba desde la oposición.

Sí, así mismo como lo estamos diciendo. Y recuerden que hasta formó un movimiento llamado “Marcha Verde”, que desapareció inmediatamente llegó al poder.
Hay que advertirle al presidente Abinader que todos los escándalos no pueden dejárselos al próximo gobierno.

El escándalo de Aduanas, sobre la denuncia de un supuesto fraude fiscal por más de mil millones de pesos tienen que ser investigado. Hay que establecer responsabilidades y, si se comprueba que hubo delito, que caigan y vayan a la cárcel todos los implicados.

Y atención Milagros Ortiz Bosch: Si eso realmente ocurrió, como se asegura que ocurrió, no fueron simples debilidades, sino, corrupción.

Y todo parece indicar que, en los grandes escándalos de corrupción o en cualquier hecho penal de alto impacto, no hay consecuencias.

Lo que sería importante es establecer desde cuándo mercancías que entran a puertos dominicanos con destino a Haití, exentas de aranceles e impuestos locales porque, reiteramos, estaban destinadas a ser enviadas hacia ese país, eran desviadas de sus rutas y terminaban quedándose en República Dominicana.

Eso, nos cuentan, fue una mafia extraordinaria. Maravillosa. Ingeniosa. Un fraude descomunal, endiablado. Tiene que haber consecuencias.

En República Dominicana, en lo que va de año, han ejecutado a unos 250 alegados delincuentes en supuestos intercambios de disparos. Entonces, ¿por qué a los peces grandes de la corrupción no los meten, por lo menos, a la cárcel?

Por cierto, los grandes escándalos pican y se extienden, pero encuentran la paz, la tranquilidad y el sosiego cuando llegan al Ministerio Público, especialmente a la Procuraduría General de la República.

Y si no es así, entonces que la procuradora Yeni Berenice Reynoso nos responda:
- ¿Qué pasó con el caso de los tres ejecutados —dos militares y un agente de la DNCD— en una cabaña del kilómetro 12 de Haina?

- ¿Qué pasó con el caso de los cinco jóvenes ejecutados en La Barranquita, en Santiago?

- ¿Qué ha pasado con el caso de los 271 kilos de cocaína y el supuesto tumbe de Haina, donde supuestamente cayó un enorme pez gordo, se “desapareció la mercancía”, se incautaron varias armas, entre ellas un fusil M16, que, sin protocolo, regresaron casi de inmediato a sus dueños?

Hay muchos casos más. Pero, si seguimos mencionándolos, permaneceremos escribiendo durante los dos años que le quedan al gobierno de Abinader y no concluiremos la lista.

Y nos llega, para conocimiento del presidente Luis Abinader, un mensaje procedente de El Seibo: Aún no han concluido, ni se sabe cuándo terminarán, los trabajos de construcción de un puente que construye el Gobierno desde hace más de tres años sobre un arroyo, en el kilómetro 7 de la carretera El Seibo-Pedro Sánchez-Miches.
¡Qué barbaridad!
Eso es una vergüenza de marca nacional.

