PICANTE

¡Cógelo, Picante! Encuestas de medios, barrios sin agua y derechos humanos de papel

Mientras las encuestas se cocinan en estudios y los funcionarios se reúnen para hablar de derechos humanos, en los barrios la realidad golpea sin maquillaje, con inseguridad, falta de agua y ciudadanos esperando respuestas que nunca llegan.

 

Buenos días…

Las encuestas se hacen en los barrios, en los pueblos, en las calles. No en los medios. Porque en los medios, muchas veces, los resultados terminan favoreciendo a los seguidores de la línea política de cada empresa.

Si un medio está inclinado hacia el oficialismo, los resultados favorecerán al oficialismo, y si se inclina hacia la oposición, las cifras suelen terminar favoreciendo a la oposición. Así de sencillo.

Eso de una encuesta completamente independiente es harina de otro costal. Alguien tiene que patrocinarla y, en ocasiones, quien paga puede terminar teniendo la preferencia. Esa es nuestra opinión. Y ahí comienza el tecnicismo.

Los problemas de inseguridad que enfrenta la República Dominicana, con asaltos y un microtráfico que parece desbordarse, no se enfrentan figureando en los medios ni en las redes sociales.

Se enfrentan trabajando en los barrios, entrando en las zonas críticas, escuchando a las comunidades y ejecutando verdaderos planes de prevención y acercamiento.

Hay que copiar lo bueno, lo que ha dado resultados. Los encuentros con los comunitarios son útiles y necesarios. Decimos comunitarios, no juntas de vecinos, porque muchas están politizadas. ¿Es o no es así, comandante Neivis Pérez Sánchez? Usted sabe de eso.

En algunas calles del sector Puerta de Hierro, en Santo Domingo, los residentes están con el grito al cielo. Llevan semanas sin recibir una gota de agua. Y lo que más los mortifica es que, a pocos metros, otros vecinos del mismo sector reciben religiosamente el preciado líquido.  ¿Qué pasa ahí? ¿Hay gatos entre macutos?

Los afectados creen que la CAASD perdió la fórmula para cumplir con sus obligaciones y reclaman la intervención directa del presidente Luis Abinader. También cuestionan la actuación del director de la CAASD, Fellito Suberví, porque, según dicen, ni ve, ni oye ni entiende el drama que padecen.

En septiembre de 2024, técnicos de la propia CAASD recomendaron colocar una “Y” griega para solucionar el problema de abastecimiento en parte de Puerta de Hierro. Pasó 2024, pasó 2025 y 2026 va bastante adelantado… y la famosa “Y” parece haberse extraviado en algún laberinto burocrático.

Si la solución fue recomendada por los propios técnicos de la CAASD, la pregunta es inevitable: ¿quién decidió que no se ejecutara y por qué? Ahí comienza a picar el asunto.

Lo verdaderamente curioso es que, a pocos metros de Sevilla, Granada y Salamanca, el agua llega con abundancia durante horas, mientras en esas tres calles las cisternas tienen que esperar casi por obra de magia.

Incluso se reportan averías y tuberías afectadas por la presión en otros puntos del mismo residencial. Entonces, perdonen la ingenuidad: si el agua está ahí mismo, ¿cómo puede resultar técnicamente tan complicado hacerla llegar a tres calles? Ese “nudo gordiano” cada día parece menos hidráulico.

Hay un detalle que inevitablemente despierta suspicacias. Por ejemplo, en las calles más castigadas por la falta de agua residen algunos vecinos que han mantenido posiciones críticas frente a determinadas actuaciones de la Junta de Vecinos.

Eso dicen los afectados, quienes sufren la escasez del preciado líquido. Pero nadie debería afirmar, sin pruebas, que una cosa guarda relación con la otra.

Ahora bien, cuando una solución técnica duerme durante casi dos años y justamente esas calles continúan secas, la pregunta cae sola: ¿simple coincidencia?

La mejor manera de despejar esa interrogante es sencilla: resolver el problema y explicar por qué no se ha ejecutado lo recomendado.

Después de reuniones, comunicaciones, recomendaciones técnicas y años de espera, los residentes han decidido acudir al presidente Luis Abinader. No para pedirle que abra una válvula personalmente, naturalmente, sino para que alguien explique dónde está el famoso “nudo gordiano” que aparentemente impide a la CAASD llevar agua a tres calles, mientras muy cerca el líquido corre con abundancia.

Si el obstáculo es técnico, que lo expliquen. Si es administrativo, que lo resuelvan. Y si resulta que detrás hay otros intereses, que también se sepa.

Porque cuando sobra el agua a pocos metros y faltan las explicaciones, lo que comienza a abundar son las suspicacias.

El Gobierno anuncia “una gran mesa” para construir el Sistema Nacional de Derechos Humanos, pero el verdadero desafío no está en reunir funcionarios ni en redactar reglamentos. Está en lograr que los derechos de los ciudadanos dejen de ser letra bonita y se conviertan en respuestas concretas.

El Ministerio de Justicia acaba de sentar en una misma mesa a cerca de 60 representantes del Gobierno, los poderes del Estado y órganos constitucionales para construir el Sistema Nacional de Derechos Humanos. La fotografía institucional puede lucir impecable, pero el país necesita mucho más que una buena fotografía.

Porque reunir funcionarios, intercambiar discursos y redactar reglamentos es relativamente fácil. Lo difícil es conseguir que el ciudadano común sienta que sus derechos están realmente protegidos cuando toca las puertas del Estado.

Y eso no siempre se ve. Lo que sí se ve es violencia, maltrato y abusos. Y eso tampoco es respeto a los derechos humanos.

Y al cierre…

Figurín debe visitar los barrios y enfrentar la inseguridad en serio. Dejar la chercha a un lado, bajar de los salones y meterse donde está el problema.

Que recuerde algo muy sencillo: el pueblo no cree en cuentos y mucho menos en relajos ni cherchas. Quiere seguridad, menos asaltos y que se enfrente el microtráfico.

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