Deuda histórica y reciprocidad pendiente

La República Dominicana mantiene una deuda moral e histórica con la República Bolivariana de Venezuela que hoy resulta ineludible recordar.
Primero: 1876. Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria y fundador de la nacionalidad dominicana, murió en Caracas, exiliado, enfermo y en pobreza absoluta, traicionado por los caudillos que usufructuaron la Independencia. Junto a él, sus hermanas y descendientes padecieron miseria en suelo venezolano. Mientras aquí se le negó la patria, Venezuela le dio tumba.
Segundo: 1959-1978. Durante la oprobiosa dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y los 12 años de Joaquín Balaguer, el gobierno democrático de Venezuela apoyó resueltamente a los luchadores por la libertad dominicana. Rómulo Betancourt rompió relaciones con Trujillo, otorgó asilo, recursos y plataforma a los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Luego, durante el balaguerato, Venezuela recibió a cientos de antibalagueristas perseguidos, les dio trabajo, cédula y dignidad. Fue el primer Estado en reconocer al Consejo de Estado tras el ajusticiamiento del tirano.
Tercero: formación de capital humano. Venezuela ha sido tan generosa con RD, que casi el 100 % de los buenos técnicos que hoy operan el Metro de Santo Domingo fueron formados y entrenados en el Metro de Caracas, obra maestra construida durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. A pesar de la crisis y el abandono de esas grandes obras por parte del chavismo y Nicolás Maduro, el Metro de Caracas aún brinda servicios vitales de transporte a esa capital y fue la escuela de los profesionales que hoy mueven el sistema dominicano.
Esa generosidad también alcanzó a esta pluma: quien suscribe, Plinio De Oleo, estudió y se especializó en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1976, con beca del Colegio de Periodistas y la FELAP, dirigida entonces por el maestro Eleazar Díaz Rangel, ya fallecido, hombre público de Venezuela y defensor continental de la libertad de prensa.
Venezuela fue casa de nuestros héroes, refugio de nuestros perseguidos y universidad de nuestros profesionales.
Hoy, 2026. Miles de ciudadanos venezolanos, muchos de ellos profesionales calificados, han buscado refugio en República Dominicana, huyendo de la crisis en su país. Lejos de encontrar la reciprocidad que la historia demanda, enfrentan cobros excesivos en la Cancillería y la Dirección General de Migración para obtener permisos de trabajo o estadía; trabas burocráticas, detenciones y un trato humillante que contradice la solidaridad que Venezuela dispensó al pueblo dominicano en sus horas más oscuras.
Este reporte documenta esa situación, exige al Estado dominicano honrar su deuda histórica y reclama a los gobiernos del PLD de Danilo Medina y del PRM de Luis Abinader coherencia entre el discurso y la práctica frente a un pueblo hermano.
Mal agradecidos, como digo yo.
NOTA FINAL
Venezuela recibió a Duarte para morir, a nuestros antitrujillistas para conspirar, a nuestros antibalagueristas para protegerlos, a nuestros técnicos para formarlos y a nuestros periodistas para becarlos. Recibió sin pedir pasaporte, sin cobrar por la dignidad y sin humillar al necesitado.
República Dominicana tiene hoy la oportunidad de pagar esa deuda con justicia, no con caridad. Con reciprocidad, no con limosna. Con papeles, no con discursos.
A los gobiernos del PLD de Danilo Medina y del PRM de Luis Abinader: la historia los está mirando.
A la Cancillería y a Migración: los cobros excesivos y el maltrato no son política migratoria, son ingratitud institucionalizada.
A los miles de venezolanos que hoy resisten en RD: no son “basura humana”. Son hermanos de una patria que una vez nos salvó.
Y la memoria de Duarte, Betancourt, Carlos Andrés Pérez y Eleazar Díaz Rangel obliga a decirlo en voz alta.
Este reporte no pide favor. Exige decencia.



