PRM al rojo vivo: crisis, caos, renuncias y un país que se les está yendo de las manos
Antonio Taveras le prende fuego al oficialismo, un ciudadano muere abandonado en San Luis y los motoristas siguen dueños de las calles ante un Gobierno que luce en el limbo

Buenos días…
Eso que dice la gente de que el PRM no sabe gobernar, cada día toma más fuerza… y con razón. Porque un país no se gobierna por redes sociales, ni por propaganda, ni con bocinas defendiendo lo indefendible. Después de las redes viene la realidad… y esa realidad ya no hay manera de esconderla.
La indignación explotó en San Luis, Santo Domingo Este, tras la muerte de un ciudadano conocido como “Nano”, quien, según denunciaron comunitarios, falleció en la más extrema pobreza y sin recibir ayuda del Gobierno. Una tragedia que retrata el abandono social y la desconexión de quienes hoy administran el Estado desde oficinas con aire acondicionado y discursos bonitos.
Mientras la gente se hunde, en el Ministerio de Educación siguen los rumores de desorden, anarquía y situaciones que “huelen raro”. Pero aquí investigar parece un pecado. La transparencia vive en cuidados intensivos y el silencio oficial se ha convertido en política de Estado.![]()
El país está cansado. Harto de escándalos, de funcionarios cuestionados, de auditorías que no causan efectos, que el presidente no la mira y de discursos reciclados. La ética pública desapareció del mapa y la transparencia se quedó en promesa de campaña.
Y por si quedaban dudas de que el PRM está entrando en turbulencia, el senador Antonio Taveras Guzmán decidió dar un portazo, declararse independiente y lanzar una bomba política dentro del oficialismo.
Pero no se fue callado. Dijo claramente que “la lucha contra la corrupción se ha quedado a medio camino”, dejando en el aire la peligrosa percepción de que hay funcionarios protegidos y vacas sagradas intocables.
Y la verdad es que no dijo nada que la gente no vea todos los días.
Porque mientras al pueblo le hablan de institucionalidad, algunos funcionarios salpicados por auditorías y escándalos terminan premiados, ascendidos o reciclados dentro del mismo Gobierno.
La salida de Taveras, sumada a la de otros dirigentes que ya comenzaron a alejarse del PRM, refleja algo más profundo: un malestar interno que crece en silencio y que amenaza con romper la aparente unidad oficialista.
Mientras tanto, en las calles, el caos anda en motor.
Aquí no hay una sola hora del día en que los motoristas no impongan el desorden. Muchos se creen dueños de las vías, provocan accidentes, desafían autoridades, agreden conductores y convierten cada esquina en tierra de nadie. Esto se jodió.
Y lo peor: pareciera que están blindados. Como si las leyes no les aplicaran. Como si el Estado les tuviera miedo.
La inseguridad sigue creciendo y la ciudadanía siente que cada quien hace lo que le da la gana.
Y siguen apareciendo muertos en supuestos “intercambios de disparos”. Ahora reportan otro ejecutado en San Cristóbal, mientras la explicación oficial vuelve a ser la misma de siempre: “tenía múltiples órdenes de arresto”. Un guion repetido que ya mucha gente escucha con desconfianza.
Y hablando de transparencia, surge una pregunta directa para el presidente Luis Abinader: Si aquí no hay vacas sagradas, si se combate la corrupción y si todo se investiga… ¿por qué funcionarios vinculados a irregularidades millonarias detectadas por auditorías del propio Gobierno siguen siendo protegidos, reciclados o premiados?
Porque una cosa es el discurso y otra muy distinta es la realidad que vive la población.
Cada día cobra más sentido aquella frase popular: para hablar mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado… porque después terminan ahogándose con su propia saliva.
Y mientras el mundo cambia, Cuba sigue atrapada en un modelo agotado. La isla necesita abrir las puertas a la libertad, al pensamiento independiente y al derecho de su gente a decidir sin miedo ni imposiciones. Pero ese cambio debe llegar sin violencia, pensando siempre en el bienestar del pueblo cubano.![]()
Y al cierre…
Si el presidente Luis Abinader no abre bien los ojos y aterriza en la realidad que vive la gente —los precios de la comida y los medicamentos disparados, la inseguridad, el caos vehicular, hospitales deteriorados, crisis educativa, corrupción, impunidad y extraditables moviéndose como peces en el agua— entonces al Gobierno podrían cantarle nocaut técnico mucho antes de lo que imagina.



